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Hay momentos en que frente al terrible golpeo de la adversidad y el débil flujo sanguíneo, es el alma lo que te mantiene con vida, activando tus huesos, permitiendo levantarte de la lona, impulsándote al resurgimiento.

Confiando en el temido látigo zurdo de Rodney Rodríguez, los Tiburones pretenden utilizar hoy las ruinas del Estadio Nacional como el anfiteatro de la resurrección, para edificar una victoria que les impida ser enlatados por un equipo que ha logrado estirar su inspiración, manteniéndose invencible a lo largo de 10 juegos, y ansioso por terminarlo todo lo más pronto posible, si el también zurdo Cristopher Cooper es capaz de desequilibrar el bateo oriental con su pitcheo que combina la astucia con el atrevimiento.

Se trata, de acuerdo con lo visto, de un interesante duelo que podría provocar la mejor entrada, en ese viejo parque cargado de tantas historias, pero afectado por heridas levemente cicatrizadas. ¿Tendrán el alma suficiente los orientales para evitar hundirse en lo patético, siendo barridos en tres duelos? Ésa es la gran intriga frente a un equipo crecido que estará lo suficientemente estimulado.

Único ganador de 8 juegos y líder ponchador con 93, Rodríguez, pitcher de poder con apariencia engañosa, casi consigue la triple corona, pero finalizó detrás de Carlos Pérez Estrella en efectividad. Con balance de 2-3 y 4.50, “fusilando” a 32 en 31 entradas contra los Indios, Rodney podría frenar al destino inyectándole suspenso al futuro de la Serie, con una firme faena, si recibe el respaldo necesario. Cooper, quien prefiere utilizar la destreza para el engaño moviendo la pelota sin repeticiones, registró 2-0 con 1.29 frente a los Tiburones, limando sus dentaduras.

Rodríguez, más dañino de noche, enfrentará a un line-up que ha recibido 19 ponches en dos juegos, incluyendo 4 a Campuzano y 4 a Mejía, líder bateador y más productor de la Liga, en tanto Cooper, intentará mantener desajustada a una ofensiva necesitada de fallas defensivas como las de Veras y Campusano, para hacerse sentir. Ofilio ha disparado 3 hits en 8 turnos, pero sólo una vez ha tronado con hombres circulando; Marlon Abea está reducido a un hit impulsador en 9 turnos, mientras Sandor permanece en el closet bateando de 8-2, y el lead-off Renato Morales, conecta 2 cohetes en 7 veces oficiales, embasándose en 4 ocasiones con un robo y una anotada.

Pese a sus cortocircuitos, Campuzano muestra dos batazos de gran incidencia: su triple abridor de juego el sábado, y el doble remolcador en el noveno inning el domingo, y Óscar Mairena ha saltado al escenario como el artillero sorprendente con 6 cohetes en 7 turnos, entre ellos un jonrón, su primero en 540 turnos durante estas ligas, ofreciendo como agregado, un importante aporte defensivo.

Es difícil para los managers, ser pacientes en una serie tan corta. Después de dos hits como reemplazante de Lenín Aragón, Jonathan Loáisiga es candidato a la titularidad como designado indio, y seguramente Omar Cisneros regresará a Erick Morales a la parte de atrás de la alineación oriental, al verlo apagado como tercer leño el domingo.

Esta noche, los Indios al remate, arpones en mano, y los Tiburones, retorciéndose en el fondo de la pileta, revisando cuanto les queda de alma buscando el resurgimiento.