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¡Qué noche la del viernes para Everth Cabrera! Cometió el error que sacó la victoria del bolsillo a los Yaquis de Obregón, y falló con las bases llenas en el último instante, mientras los Algodoneros de Guasave, que no consiguen un título en la Liga Mexicana del Pacífico desde la época de Montezuma, forzaban el séptimo y decisivo juego.
El salto jubiloso de Everth fue el más alto de todo el sábado, cuando los Yaquis se impusieron 5-2 asegurando su boleto para la Serie del Caribe que se inicia el miércoles en Mayagüez, Puerto Rico. Esa victoria, construida alrededor del pitcheo de Marco Quevedo, liberó de pecado al pelotero de los Padres de San Diego, y lo  convertirá en el sexto nicaragüense en este evento, que obviamente, ya no alcanza la dimensión mostrada en los años 50 y los 70, cuando muchos big leaguers, algunos del tamaño de Mays, Clemente y Reggie, poblaban los rosters.
Sin sitio en el renovado infield de los Padres, Cabrera tendrá una buena oportunidad de lucirse en este escenario antes de reportarse con sus esperanzas recortadas al campo de entrenamiento de los Padres en Arizona.
Previamente, cinco nicas, Denis Martínez, Antonio Chévez, Albert Williams, Porfirio Altamirano y David Green, habían estado en acción en Series del Caribe.
Después de ser descartado en el béisbol dominicano, Cabrera tomó una oferta de México y fue útil para los Yaquis de Obregón, equipo que en 1981 contó con David Green viéndolo coronarse campeón de bateo encima del legendario artillero Héctor Espino. En esa Liga, Cabrera funcionó ofensivamente y fue eficaz contribuyente para que los Yaquis metieran sus narices en el cada vez más discreto clásico caribeño.
Es la quinta coronación de los Yaquis, y su segunda en los últimos cuatro años. Debutarán contra los Toros del Este, campeones dominicanos y seguirán enfrentándose al Caguas boricua.