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La pelota casi siempre la tiene el Barcelona más del 70% del tiempo; la cantidad de pases realizados por los artistas catalanes con un trazado geométrico perfecto son incontables; la presión que aplica ese magistral medio campo siempre superpoblado, aprovechando la facilidad de penetración por las rayas de esos laterales que funcionan como extremos, es agobiante; la vista se llena con tantas maniobras envolventes, pero tanto lujo no produce mucho y este brillante Barsa está sufriendo para triunfar.


Ayer en el Nou Camp, con un gol madrugador de Villa a los 3 minutos, y otro de Messi a los 77, triunfó masticando angustia por falta de adecuada definición, saltando sobre el penal apuntado a Sergio Busquets y cobrado con nitidez por Iraola a los 50, estableciendo un empate come-uñas, que significaba un estupendo recorte de cinco a tres puntos para el Real Madrid, tranquilo estrangulador del Levante 2-0 el sábado.

Se pensó, que con esa temprana ventaja 1-0, consecuencia del pase de Xavi hacia la derecha, que Alves en aparente fuera de lugar golpeó hacia atrás con su botín derecho para la entrada fulminante de Villa, que con su escopeta zurda sacudió las redes, el Barcelona se estaba colocando camino hacia una victoria sin dificultades, aun reconociendo lo complicado que es el Bilbao, no sólo por su garra sino también por buen juego sin temor a ningún grande.


Pero el primer tiempo terminó 1-0, lamentando la magnífica elevación de balón de Villa que fue devuelta por el travesaño a los 25, y en el segundo tiempo, sin materializar su dominio, el Barsa se vio confundido atrás durante cinco minutos, y Busquets fue sancionado con un faul sobre Llorente en el área, ejecutado por Iraola.


El tiempo pasaba con el Barsa dominando sin concretar, incluyendo un zigzagueo deslumbrante de Messi hasta ser derribado en zona roja, sin que el árbitro lo considerara grave. En el minuto 77, con Guardiola crispado, Xavi, que con Iniesta ejerció gran control, entregó a Alves por la derecha, y el brasileño, muy colaborador en los 90 minutos, envió la pelota a Messi que con cachetada de derecha selló la victoria 2-1.