•  |
  •  |

Tiene un punch tan fuera de serie, que podría hacerlo atravesar sembrando pánico por los casilleros de 122 y 126 libras. No vamos a decir que el filipino Nonito Donaire es una fotocopia de Manny Pacquiao, ese es un atractivo tema de discusión, pero su rapidez, furia, potencia, precisión, frialdad y asimilación, lo grafican como un púgil completo, capaz de proyectarse bruscamente encima de esa superioridad que muestra en las 118 libras, después de liquidar en apenas dos asaltos al mexicano Fernando Montiel.


Es tan destructivo Nonito, que derriba dos veces a sus rivales con un solo golpe. ¿Han visto algo así? Ocurrió en julio del 2007, cuando en peso Mosca aniquiló en cinco asaltos al temible armenio Vic Darchinyan, quien estaba invicto después de 28 combates, edificando una sólida reputación; y el sábado, ahora como peso Gallo, derritiendo a Montiel.

Donaire había establecido la distancia utilizando el terreno que necesitaba sobre la tarima para la realización de sus movimientos laterales, retrocesos y regresos, en el primer asalto; mientras, Montiel daba la impresión de estar apuntando en su disco duro, todo lo que podía captar del filipino para poder colocar sobre el tapete el atrevimiento y la determinación que se requiere para domar un miura.


Ciertamente, Montiel se agilizó en el segundo round con Donaire utilizando su izquierda en punta y en cruzado, y su derecha recta o en gancho amenazante, interesado en el acierto de sus disparos, sin preocuparse de los que podía recibir. Esto es posible cuando hay confianza total en tu resistencia, y te sirve como soporte para un contragolpeo mortífero, como el que resolvió la pelea.


Sobre un derechazo por afuera disparado por Montiel en posición frontal, que explotó en la cabeza de Nonito, llegaba con una milésima de atraso, pero con un mensaje macabro, esa mega-izquierda en cross del filipino. El derrumbe fue estrepitoso, como el de una construcción al ser dinamitada. Montiel cayó de espaldas, y cuando sus piernas vibraron en forma desajustada, en estertores, un escalofrío recorrió nuestra columna vertebral. No parecía estar en condición de incorporarse, pero lo intentó, y volvió a caer impresionantemente desarticulado.


Inesperadamente, desde el fondo de su subconsciente, recibió un soplido del alma y se puso en pie, obviamente sin saber dónde estaba. Seguramente ni siquiera vio venir nuevamente hacia él a Donaire con sus puños amartillados. El árbitro intervino piadosamente evitando un desenlace quizás trágico como los de Paret, Kim o Moore.


Así que Montiel cayó dos veces, como Darchinyan en 2007, quien fue al frente con su derecha en directo seguida de un trazo de zurda usualmente devastador. Ese golpe quedó a medio centímetro de la quijada de Donaire, quien descargando su zurda a la cabeza del armenio, provocó un derribamiento arruga-corazones. Darchinyan se incorporó a medias buscando las sogas por instinto, pero volvió a caer en forma estrujante y dramática, como Montiel el sábado.


Por ahora, Nonito, con 26 triunfos, 18 por nocaut, y sólo una derrota en marzo de 2001, se ha convertido en uno de los pocos peleadores de impacto que vale la pena pagar por verlo.

 

 

dplay@ibw.com.ni