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Ricardo Mayorga no tuvo tiempo ni tenía aliento para presentarse en la conferencia de prensa post-pelea en el MGM, pero más noche, no se ocultó. Después de la revisión médica, fue visto en los pasillos que bordean a las máquinas de monedas y mesas en los casinos, con su hinchazón en el rostro más pronunciada.

Mientras reflexiona sobre la pretensión del púgil de no seguir combatiendo, Tony González, quien tiene largo rato de asesorarlo, regresando al momento de la suspensión de la reyerta, considera que Mayorga se encontraba bien, sin aturdimiento, pero seriamente afectado en el brazo izquierdo. “Así no podía seguir”, dijo.

“Ricardo sintió un brusco desajuste en sus dedos índice y pulgar, acalambrándose mientras retrocedía llegando a perder el equilibrio. Él pudo haber evitado esa caída pero no tenía control preocupado por su brazo. Eso fue lo que impulsó al referee a intervenir”.

-Se incorporó sin tener nada que ofrecer.
“Él quería ver cómo estaba su brazo y su mano”.
Para la mayoría de veteranos cronistas, entre ellos Jairo Giraldo de La Opinión, Ernesto Castellanos del Esto, y Pablo Socorro de France Press, Cotto, quien siempre ha sido un peleador poco emotivo, realizó una pelea muy certera evitando complicaciones y acentuando su dominio.
“Fue notable su trabajo quitándole a Mayorga cualquier intento de reaccionar. Fue un planteo muy bien ejecutado, frente a un boxeador sin plan, esperando solamente volcarse con su ímpetu.

Las tarjetas son muy claras graficando la superioridad de Cotto”, apunta Giraldo.

Por su parte, Pablo Socorro apunta: “Me quedé esperando los desbordes de Mayorga, pero no pudo iniciarlos. Estuvo frenado por los disparos de Cotto y la presión que logró ejercer sin mostrarle el menor temor. La seguridad que mostró Cotto en todo momento, fue determinante. No dejó dudas sobre la ventaja que logró acumular”.

Ernesto Castellanos, a quien conocí en la época de esplendor y grandeza de Rubén Olivares, Chucho Castillo, Bobby Chacón, Coloradito López y Alexis Argüello, estima que el retador pinolero fue reducido a su menor expresión. “Puede decirse que Cotto lo dinamitó y que Mayorga se vio obligado a recurrir inútilmente a sus desplantes conocidos. Pese a todo hay que admitir que fue una pelea entretenida para el público”, manifestó.

Pese al desenlace, en la Conferencia de Prensa, Don King no se vio frustrado. Bromeó con Bob Arum y después que habló Cotto, gritó ¡Viva Puerto Rico!