Edgard Tijerino
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Dice Víctor Hugo que el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable; para los temerosos es lo desconocido; para los valientes es la oportunidad.

Román “Chocolatito” González, con sus cañones humeantes después de haber derribado siete veces al mexicano Javier Maravilla Murillo, ya está cabalgando imaginariamente hacia el japonés Yutaka Niida, ruidoso vencedor por nocaut de José Luis Varela en pelea recortada a seis asaltos.

Niida será su próxima parada, su gran oportunidad de saltar hacia la grandeza boxística.

En mayo de 2007, Varela no tuvo tiempo de montar en su caballo frente al pinolero. Pistola en mano, “Chocolatito” lo noqueó en el primer asalto. No se dejen llevar por el contraste. El Brujo Ortega no espantaba moscas, pero tumbó a José Torres, en tanto Alexis Argüello, que derribaba murallas, no pudo hacerlo. Como todo campeón que logra sostenerse largo rato en el trono, Niida no puede ser subestimado, mucho menos después de haber sacado del closet su punch. El nica, mientras tanto, con dos recorridos completos consecutivos, no ha sido el mortífero simplificador, provocador de constante asombro, pero su agresividad permanente y poder para hacer crujir huesos y tumbar rivales se mantiene intacta.

En el boxeo, las matemáticas no funcionan. Un estallido en la mandíbula, un gancho aplasta costillas, una súbita descarga, destrozan el teorema de Pitágoras y los cálculos previos saltan hechos añicos.

Niida es un vencedor de Chana Porpain en 2001, seis años después de la coronación de Rosendo, precisamente contra Porpain, cuando el tailandés se encontraba invicto en 35 combates y se veía tan firme como una montaña.

Existe una diferencia de habilidades y de poder entre “Chocolatito” y Varela, que no se admite la menor comparación y la gente de Niida lo sabe muy bien. La flexibilidad y capacidad de destrucción del nicaragüense aún en una categoría tan pequeña como la de 105 libras, lo convierten en un adversario complicadísimo.

“Me faltaron unos rounds en el gimnasio”, le dice Román al compañero Francisco Jarquín. Eso nunca ocurrió con Alexis Argüello, quien siempre recorría kilómetros extras y peleaba mayor cantidad de asaltos que los propuestos para cada sesión de adiestramiento. Casi, casi, era el flaco quien levantaba al “Curro”.

Esa disciplina admirable tiene que ser el mandamiento número uno de González a partir de hoy, no de mañana. “Siempre hay que pensar que no se dispone de mucho tiempo para afilarse”, decía a todos sus boxeadores Angelo Dundee. Y agregaba, “ganar el round cero es clave”.

Esa debe ser la manera de pensar y proceder de “Chocolatito” con Niida, esperándolo en la vuelta de la esquina.

dplay@ibw.com.ni