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Deportivo Ocotal, de Omar Zambrana, ofrece su mejor imagen de la temporada tras derrotar 2-1 a un Real Madriz inmerso en una crisis de identidad, que deambuló por el estadio ocotaleano ante un equipo que recuperó la pegada perdida, con goles que han dado los triunfos y tiene entusiasmados a sus seguidores. El salvador se llama Omar Zambrana, quien ha trasladado sus múltiples éxitos hasta la frontera norte del país con un fútbol para todos.

Los muchachos del Ocotal andan con la moral por las nubes y tienen por qué, debido a que llevan racha de nueve juegos sin perder, destacando seis triunfos y tres empates. El gol ha llegado y está siendo incentivo de tal magnitud que da impresión de una inmaculada imagen.

El equipo de Omar está siendo un vendaval, que comienza a asemejarse a sus deseos. Enchufado, agresivo, luchador y dinámico. Desa-tando un fútbol repleto de vertiginosa velocidad, que si encuentra defensas tan blandas como la del Madriz, golea sin piedad.

Cometen “suicidio” los técnicos cuando adelantan sus líneas buscando el arco rival. Buscan el balón sin éxito y los fronterizos encuentran una autopista. Cualquier intento de inquietar al portero lo resuelve Jaime Crisanto, rápido al corte y expeditivo. La movilidad de los puntas es tan letal, que no se cansan de lanzar al marco rival, haciendo todo más fácil.

Omar silenciosamente ha levantado el nivel deportivo del Ocotal que con esta racha ha clasificado al equipo que ha pasado del infierno a la gloria, haciendo del juego una diversión de vence y convence. En esta escuadra el protagonismo lo carga el conjunto, las individualidades no existen.