•  |
  •  |

Hasta ayer vi la pelea entre el fiero azteca Giovanni Segura y el siempre fino estilista boricua, pero ahora algo “oxidado”, Iván Calderón. Me la facilitó el buen amigo Juan Ramón Castillo. Fueron casi tres asaltos agitados, con Segura de estupenda estatura y llamativa estructura física, haciendo prevalecer su poder de golpeo, con el soporte de una consistente resistencia, para presionar al danzante Calderón, cuyos jabs nunca llegaron a inquietar al campeón de las 108 libras.

El nocaut fue consecuencia de una violenta descarga al cuerpo, culminada con una mega-derecha a la cabeza. El boricua, tan aturdido como el Capitán Smith después del choque de su embarcación con la montaña de hielo, dio la impresión de haber quedado desenfocado, rodilla en tierra, con la mente deambulando, torpedeado su atrevimiento, y decidió no seguir.

Con brazos más largos, superior resistencia que la de Calderón, piernas lo suficientemente ligeras y golpes rectos más precisos, Román “Chocolatito” González sería un rival más exigente, pero siempre expuesto frente al fuego de Segura, quien mostró una confianza exuberante en su capacidad de agresión, sin importarle lo que pueda recibir, como todo fajador nato.

La probable pelea Segura-González no podría darse al anunciar el azteca su salto a las 112 libras, y después ir en busca de las 115. Pienso que entre mayor sea el casillero, será mejor para Segura, con una estructura física más adecuada, aunque será necesario ver la adaptación del pinolero en los siguientes pesos. Eso por ahora es sólo intriga útil para especular.