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Distante de la perfección que siempre busca con su fútbol ágil, variado y preciso, el Barcelona goleó 5-1 a un Shakhtar que ofensivamente fue siempre peligroso, con un veloz tránsito por el mediocampo, pero que atrás mostró muchos agujeros, aprovechados por la puntería letal de un equipo que funcionó como en una cacería: cuando se abrían los espacios y aparecían “los venados”, apretaba el gatillo y no fallaba. Eso ocurrió cinco veces, sin necesidad de los goles de Villa y Messi, a quien discutiblemente le anularon uno.

¡Qué grande es el Barcelona, que aún sin ofrecer su mejor fútbol, se las ingenia para golear! Ah, si Luis Adriano conseguía mejor orientación, si el Shakhtar en sus combinaciones desequilibrantes hubiera fabricado ese último pase que tantas veces le hizo falta no propiamente por efectividad de la zaga azulgrana, si las penetraciones por la izquierda con Alves más concentrado en el ataque hubieran logrado mejor acompañamiento, si la defensa altamente preocupada con el accionar de Messi y Villa no abre espacios y posibilidades a los otros, si mi abuelita hubiera tenido ruedas, la diferencia en la pizarra no sería tan dramática.

La salida oportuna de Valdés barriéndose sobre una entrega imprudente de Alves después del gol de apertura de Iniesta, el disparo que devolvió el poste derecho evitando el recorte 4-2, las pérdidas de pelota en el área buscando perfiles apropiados, recortaron al Shakhtar en sus pretensiones.

Fue tan sencillamente elaborado el gol de Iniesta a los dos minutos, que de inmediato, casi 87 mil en las tribunas del Nou Camp estrangularon el temor que promocionó Guardiola, y le dieron forma en su imaginación a la posibilidad de la goleada, pero cuando vieron al Schakhtar presionar, responder y agitar el juego, sintieron la necesidad de otro gol para tranquilizarse, y lo consiguió Alves, interceptando una larga entrega de Iniesta, “toreando” al arquero Pyatov, y dibujando un pincelazo maestro con su botín derecho.

Douglas Costa y Williams, pelearon y ganaron balones asegurando proyecciones de Jadson y Luis Adriano, con Rakitskiy, incorporándose atrevidamente. Definitivamente pese a la superioridad en manejo, especulación y penetración del Barsa, sobre todo por la banda derecha con Alves tan súper-activado atacando, como descuidado en la defensa, el Shakhtar mostraba reiteradamente ser peligroso, cuando el gol de Piqué en el minuto 54, fue como un golpe en la mandíbula, fracturándola.

La rodilla de Rakitskiy cambiando de dirección un largo centro desde la derecha, en un momento de vulnerabilidad de la defensa del Barsa, inutilizó la estirada de Valdés. Ese primer gol del Shakhtar, que sería el único al perderse varias oportunidades, una de ellas de Luis Adriano devuelta por el poste, pudo preocupar, pero en rápido contragolpe, un taponazo de Keita amplió la pizarra 4-1, y el gol de Xavi la selló 5-1. No vimos al mejor Barsa, pero ganó con tal amplitud, como si hubiera estado ahí.

En tanto, en un partido intenso, típico del fútbol inglés, el Manchester United con gol de Rooney a los 24 minutos sobre jugada realizada por el veterano Giggs, sepultó 1-0 al Chelsea de Fernando Torres y Didier Drogba en Stanford Bridge. Así que Real Madrid, Shalke, Barcelona y Manchester, tienen al Tottenham, el Inter, el Shakhtar y el Chelsea, a la orilla del abismo.

 



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