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“Estaba muy emocionada y nerviosa, no sabía qué iba a pasar. La noche anterior no pude dormir bien y el día que salí de mi casa rumbo a la universidad no desayuné”. Así describe Paola Castro su primer día de clases en la universidad.

Cursa el primer año de  Ingeniería en Computación en la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, y relata que ese día “no conocía a nadie y me senté al fondo de la sección, como queriendo que nadie me observara, pero al final de la primera semana ya tenía un par de amigas”.

Saltar del colegio a la  universidad implica un cambio brusco. “Para algunos pasa desapercibido, pero a la mayoría les afecta, principalmente a los chavalos que viajan de los departamentos a la capital”, comenta Margine Silva, psicóloga de la Unidad de Bienestar Estudiantil de la UNI.

Julio Mauricio Flores es originario de Masaya y se empeña en ser un ingeniero en  electricidad. Está en el primer año en la UNI y viaja todos los días desde su ciudad natal a Managua. Para él, la adaptación a la vida universitaria ha sido paulatina, dice que se acostumbró rápido al trajín de levantarse más temprano para estar puntual en la primera clase, a las 7 de la mañana, pero le costó un poco hacer nuevos amigos.

“Al inicio no conocía a nadie, y ahora, con el pasar del tiempo, tengo amigos de varios departamentos”,  afirma Flores, quien se considera algo tímido.

Madurez y valores

“Para mí ha sido un cambio súper grande, la universidad implica más responsabilidad en todos los sentidos; siento que  la universidad te ayuda a madurar y a fomentar los valores. Es una vida más independiente”, opina Ashley Rugama, estudiante de primer año de Gerencia de Negocios Internacionales, en la Universidad Thomas More.

Rugama proviene del Colegio Pureza de María, de la ciudad de León, y tuvo que trasladarse a vivir al internado de la universidad para dedicarse a la carrera universitaria.

La psicóloga Margine Silva explica que los jóvenes del interior del país son más afectados por la migración del colegio a la universidad, porque cambian totalmente de entorno y “ya no están solo con los chavalos de su barrio, ahora tienen gente de diferentes lugares del país”.

Según Silva, los universitarios procedentes de los departamentos tienen transformaciones como cambios de horario en sus actividades cotidianas, incluso para dormir. Chavalos que antes se levantaban a las 6 de la mañana porque les quedaba cerca su colegio, ahora deben salir más temprano, no tienen un horario estable de clases y a veces pasan todo el día en la universidad y eso los cansa demasiado.

Algunos jóvenes hasta resultan afectados físicamente, afirma Silva, porque cambian el horario de ingerir alimentos. “Hay muchachos de los departamentos que, por su situación económica, comen hasta que llegan a su casa; y al no comer a la hora que tenían acostumbrada, tienden a padecer enfermedades gástricas”, indica la psicóloga.

La independencia

Diana Waleed Shihab nació en Jordania y reside en Nicaragua desde los tres años de edad. Estudia Diseño y Comunicación Visual en la Universidad Americana, UAM, y confiesa que el cambio más grande que ha experimentado en la universidad es el espíritu de independencia.

“La universidad me inspira ser independiente, ahora me toca trabajar para comprar mis materiales escolares y mi comida. En el colegio mis padres me daban todo”, asegura Waleed.

Para los muchachos de Managua que ingresan la primera vez a la universidad, el reto principal es  socializar con gente de otras culturas y creencias, diferentes a las de ellos, y tratan sobre todo con compañeros de diferentes extractos sociales, comenta la psicóloga de la UNI, Margine Silva.

 

Más centros privados

En Nicaragua existen 57 universidades públicas y privadas, de las cuales solo 10 son miembros del Consejo Nacional de Universidades, CNU, indica un informe de esta entidad.

Se estima que la población estudiantil universitaria suma más de 161 mil estudiantes.

Cada año, alrededor de 25 mil bachilleres ingresan a la educación superior. La mayoría de esta población estudiantil, 55%, son mujeres.

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo, Inide, indica que la cobertura de la educación universitaria hasta el año 2011 fue del 19%, cuando había en el país 850 mil jóvenes con edades entre 18 y 24 años.

Entre las carreras con más demanda están Administración de Empresas, ingenierías, Derecho, Marketing y Contabilidad.

 

"La universidad me inspira ser independiente, ahora me toca trabajar para comprar mis materiales escolares y mi comida. En el colegio mis padres me daban todo".

Diana Waleed Shihab

estudiante de la UAM

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