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Shirley Pérez sueña con verse realizada como una abogada de prestigio. De lunes a viernes la joven trabaja cuidando a un par de ancianos, y los sábados asiste a la Universidad Central de Nicaragua, UCN, donde cursa el primer año de Derecho.

“Me toca trabajar de 7 de la mañana hasta pasada las 6 de la tarde, cuando llego a la casa llego cansada, pero igual me toca repasar las clases y realizar los trabajos que me asignan, es cansado pero lo hago porque mi meta es triunfar en la vida”, expresa la joven.

Yolaine Zelaya es otra joven que combina estudio y trabajo. Ella cursa segundo año de Mercadotecnia en la Universidad Evangélica Nicaragüense, Uenic, pero para costearse los estudios trabaja como secretaria en una empresa. “No tengo tiempo de estudiar en el día y considero que estudiar de noche es peligroso, por eso mi mejor opción es el turno sabatino”, cuenta Zelaya.

En el caso de Aldring Cerda, de 17 años, cuenta que decidió estudiar Medicina Veterinaria los sábados en la UCN, para ahorrarse los costos en los que incurriría si lo hiciera en horario regular, ya que es originario del municipio de San Rafael del Sur.

“Los días de semana yo los aprovecho para trabajar duro en la empresa de mi papá, pero también le hecho ganas al estudio, pues quiero ser una persona profesional”, comparte.

Profesionalizar a trabajadores

Omar Antonio Castro, Vicerrector académico de la Uenic, considera que los estudios universitarios por encuentro, sabatinos o dominicales, contribuyen a profesionalizar a una gran masa de trabajadores del sector público y privado, que por factores de tiempo no pueden cursar estudios en horario regular.

Castro también destaca que a los estudios por encuentro asisten jóvenes de escasos recursos, principalmente de los departamentos que carecen de presupuesto para cubrir gastos de hospedaje, transporte y alimentación.