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No todos los estudiantes invertirán sus vacaciones en descansar y divertirse. Existen muchos jóvenes que se preparan para tomar clases de verano, ya sea para nivelarse o para adelantar y así agilizar su paso por la “U”.

“No tendré vacaciones porque debo seis clases y tengo que repararlas en verano; es mi castigo, porque en el momento no me puse las pilas”, reconoce Dany Mora, estudiante de Filología y Comunicación, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Unan-Managua.

El joven reconoce que permanecer en la universidad “es agobiante” y le implica gastos extra; no obstante, prefiere hacer el esfuerzo para reponer parte del tiempo perdido.

Nuevos aprendizajes

Los cursos de verano también tienen por objetivo adelantar clases, o aprender nuevas herramientas de trabajo.

Kevin Rocha, estudiante del tercer año de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, cuenta que por su propia voluntad e interés personal decidió seguir asistiendo a clases.

Rocha señala que tomar cursos de verano durante sus vacaciones le servirá para adquirir conocimientos que le ayuden a ser un profesional integral y competitivo.

 

Premio al esfuerzo

Leslie Torres, catedrático y psicólogo de Orientación, en la Unan-Managua, señaló que los alumnos que se ven obligados a asistir a cursos durante las vacaciones, deben proponerse mejorar su desempeño académico para poder ganarse el privilegio de disfrutar el tiempo libre.
Él recomienda poner más atención en las clases, dedicar más tiempo al estudio, y no faltar a las clases.
Reconoce que muchos jóvenes ven afectado su rendimiento porque tienen problemas familiares, económicos, de pareja, de relaciones con docentes, e incluso con sus mismos compañeros de clases.