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Desde antes de finales del siglo XX comenzó a verse claramente que el mundo se estaba dividiendo en dos tipos de países según el tipo de ocupación principal de su fuerza laboral. Por un lado, los países en los que la mayor parte de la fuerza laboral realiza todavía labores agrícolas, trabaja en industrias de zona franca o en call centers. Por otro lado, están los países cuya fuerza laboral se dedica a generar productos y servicios de alto valor agregado.

La diferencia entre ambos grupos radica fundamentalmente en la calidad de sus sistemas educativos. Esta calidad se mide principalmente por la medida en que satisface las demandas y necesidades de los nuevos profesionales permitiéndoles enfrascarse en un aprendizaje a lo largo de toda la vida que es necesario para satisfacer las cambiantes demandas del mercado laboral actual. Solamente los países con fuerzas de trabajo altamente calificadas pueden competir exitosamente en este mercado.

Nicaragua obviamente está ubicada en el primer grupo de países, aunque algunos sectores de su economía muestran tendencia a ubicarse en el segundo grupo. Sin embargo, para resolver los grandes retos que para nuestro país significa una economía global que cambia rápidamente no basta con que algunos sectores aislados se modernicen y sean competitivos. Si en realidad queremos una Nicaragua próspera, competitiva y más justa es necesario que el país entero se transforme; y para ello, hay que transformar primero el actual sistema educativo.

Este tipo de trasformaciones requiere de decisiones difíciles, pero la alternativa es enfrentar tiempos difíciles que seguramente vendrían por el estancamiento en el crecimiento económico, el deterioro de la democracia y la permanencia de las inequidades.

Las universidades miembros de Auprica de Nicaragua al asumir un compromiso indeclinable con la excelencia hemos dado los primeros pasos para prepararnos a enfrentar los retos de la globalización. Nuestras ofertas académicas responden a las necesidades del desarrollo del país y un curriculum flexible y moderno basado en las competencias del siglo XXI son nuestra contribución al esfuerzo por hacer de Nicaragua un país que vea hacia el futuro con esperanza y optimismo.

 

*Rector Universidad Americana