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Son sensibles a los problemas de los grupos sociales menos favorecidos, pero más que eso, ellos son de los que no dudan en trabajar para ayudar a quienes necesitan. Y por esa gran vocación de servicio es que se organizaron y, desde hace un año, se hacen llamar los Ángeles de la Univalle.

Actualmente el grupo está integrado por treinta jóvenes voluntarios. Entre sus logros mencionan una colecta de juguetes para los niños de la comunidad de San José de Salinas Grande, en el municipio de León, en diciembre pasado.

Este año dicen que tienen pensado trabajar para ayudar al asilo de ancianos de Jinotepe, Carazo.

¿Qué los inspira? Delia Sandoval, estudiante de Diseño Gráfico, dice que pertenecer al grupo fue la mejor oportunidad que encontró para cumplir su propósito de “dejar huellas”, pues “cuando vine a la universidad me di cuenta de que no quería pasar desapercibida”, expresa.

“Siempre me vi atraído de participar en obras caritativas y en la universidad encontré la oportunidad de hacerlo y me brinda satisfacción”, agrega Carlos Sarria, de segundo año de Derecho.

En tanto, Amy Huembes afirma que se integró a Ángeles Univalle porque ayudar a las personas le nace del corazón. “Me gusta ayudar a la gente sin recibir nada a cambio”, asegura la universitaria.

Creativas colectas

Para llevar alimentos, juguetes y piñatas a niños y ancianos los jóvenes ponen en práctica originales métodos que incluyen hasta besos en la mejía como premio al apoyo.

Los chavalos también realizan ventas de enchiladas, salen a las calles a pedir con alcancías y hasta visitan empresas, destaca Fátima Ochoa, directora de Bienestar Estudiantil de la Univalle, quien elogia esta iniciativa.

 

Sumáte a los “ángeles”

Si te sentís identificado con la labor social que desempeñan los Ángeles Univalle, podés unírteles, pues este grupo de voluntariado social se encuentra en el proceso de reclutamiento de nuevos miembros.