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De las 10 mil toneladas de maíz blanco que el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, Mific, había autorizado para ser importadas, solamente tres mil ingresarán al país, ya que el grano ha resultado difícil de encontrar.

Así lo informó el titular del Mific, Orlando Solórzano, quien recordó que en el mercado internacional la oferta es de maíz transgénico, mientras que el consumo local en Nicaragua, es de un producto que no ha sido manipulado genéticamente. Sostuvo que la fecha tope para realizar dichas importaciones es el 31 de agosto.

Solórzano indicó que pese a que “no es fácil encontrar maíz no transgénico”, la empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos, Enabás, logró importar un mil toneladas de ese producto procedentes de México.

El Mific le había otorgado a Enabás un contingente de 10 mil toneladas, pero por el escaso inventario del grano no transgénico en el mercado internacional; hasta la fecha solo ha importado un 10%  del total aprobado.

De igual forma, el funcionario resaltó que se está importando harina de maíz similar a la que se comercializa en supermercados de Honduras y México, con el fin de suplir la demanda de personas que trabajan con este producto, como es el caso de las tortilleras.

Respecto a las preocupaciones externadas por representantes de asociaciones productivas del país, sobre el posible choque de estas importaciones con la salida de la cosecha de primera, Solórzano explicó que según el Acuerdo Ministerial, el contingente aprobado debe ingresar al territorio a más tardar el 31 de agosto próximo, con el fin de no afectar la cosecha de maíz.

Agregó que para los próximos días esperan el ingreso de otras dos mil toneladas que Enabás ubicará en sus puestos de distribución. Estas importaciones, recordó, buscan regular el precio del maíz blanco al consumidor, ya que en los últimos meses, el grano ha aumentado su costo en el mercado al pasar de 300 a 680 córdobas el quintal.

Trigo negociado
Según el titular del Mific, Orlando Solórzano, ya existe un acuerdo para la compra del trigo con las empresas harineras y cooperativas del país. “Solo falta discutir las condiciones específicas de ese acuerdo, eso es algo puramente empresarial. La idea que tenemos es producir pan en condiciones racionales de precio y calidad”, señaló.