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Panamá es la nación con la más alta carga impositiva para el tabaco en la región centroamericana. Sin embargo, diariamente en sus calles se venden miles de cigarrillos de contrabando que no tienen ningún control.

El contrabando de cigarrillos  sale de la Zona Libre de Colón, donde grupos organizados y personas se las han ingeniado para sacar el producto ilegalmente al mercado panameño y restos de países centroamericanos, para evadir el pago de impuestos.

En algunos cartones de cigarrillos tienen en sus etiquetas que son hechos en Nicaragua, cuando este país no produce el producto.

La directora general de Aduanas de Panamá, Gloria Moreno quien es además doctora en Medicina, dice que el contrabando además de ser sensible por el tema de recaudaciones es un problema de salud para los países del istmo.  

“La mayoría de estos cigarrillos de contrabando proceden de China, Paraguay, India entre otros países y  la  falta de control de este producto  pudieran afectar más la salud de las personas al no tener registro sanitario, fecha de caducidad y trayendo mucha mercadería moho y otras sustancias peligrosas para el consumo humano”, explica.

“Sueltos” en  la región  
Aun cuando las autoridades de Aduanas hacen operativos recurrentes en las áreas antes mencionadas, se siguen observando grandes cantidades de cigarrillos ilegales, sin que las autoridades de Salud hagan ningún esfuerzo por apoyar la gestión de Aduanas, aplicando sanciones fuertes para castigar a los contrabandistas, de acuerdo con  Moreno. 

La venta de cigarrillos de contrabando se da en diferentes modalidades: sueltos, paquetes,  por cartón y hasta por cajas. Sin embargo, la principal venta se está dando en sueltos, lo cual es prohibido por ley.

“Sueltos cuestan diez centavos y las cajetillas van desde 50 centavos hasta los dos dólares”, confirma una comerciante panameña quien dice, además, no saber de dónde viene la mercancía.  

* Colaboración