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"En la OMC, los países pueden usar su participación en la organización para construir o para oponerse. Eso depende cuan activo quiera y puede ser un país. Evidentemente uno como país mediano o pequeño, no puede participar en cada tema o en todos los asuntos pero puede definir prioridades”.

Cuando se pone pie en la Organización Mundial del Comercio, OMC, y se es periodista, es inevitable preguntarse ¿qué incidencia tiene el país propio en la organización y en los procesos que impulsa, como la famosa Ronda de Doha?

La Ronda, surgió en el 2001 con la meta de liberalizar el comercio a nivel mundial para hacer intercambios más justos. Pero poco ha avanzado y hoy día, empujarla sigue siendo un reto para el organismo.

La OMC engloba a 153 naciones del mundo, entre estos las más desarrolladas como los del bloque de la Unión Europea, UE; y Estados Unidos, EU. Así como países en desarrollo como Brasil, India y China, por citar algunos.

Esos son los más activos en la entidad, incluyendo Colombia, México y algunos países de Sudamérica y África. De modo que de las economías centroamericanas, en realidad, poco o nada se escucha.

Aunque el embajador de Colombia ante la OMC, Eduardo Muñoz, recalca en que “todos los miembros tienen su peso en la institución”.

En la OMC “la regla que priva es la del todo único: nada está negociado hasta que todo está negociado, de manera que si un país no está de acuerdo en un tema, aunque el resto esté de acuerdo en ese tema, este no se aprueba, no entra en vigor”, expone.

Y “lo bueno de la OMC es eso: que todo se toma en consenso... por eso es que aún seguimos discutiendo asuntos como la Ronda de Doha, ya que cada país miembro cuenta, el voto de cada país tiene su peso”, aclara.

Pero cuando se le pregunta sobre la incidencia de economías tan pequeñas como la nicaragüense, en la Ronda, por ejemplo, es cauto y declara que “cada país participa de acuerdo a sus prioridades y presupuesto. Los países pueden usar su participación en la organización para construir o para oponerse”.

En ese contexto, específica que Centroamérica no participa sola sino con alianzas. “Las alianzas son importantes porque permite sumar esfuerzos con los demás y distribuirse el trabajo, ya que solos no pueden estar en todos los temas. Es difícil”, indica el funcionario.

Para naciones como Nicaragua, sin suficiente presupuesto, esa es la opción más viable de participación.

Pero hay naciones que por sí mismos se imponen. Estos tienen, incluso, su propio staf de abogados para hacer más efectiva su incidencia en la OMC, como es el caso de Brasil, el bloque europeo, y Estados Unidos, entre otros grandes.

La nación brasileña ya tiene un peso que se siente en la entidad. En meses recientes propuso la revisión del tema de fluctuaciones de la moneda en el comercio y ha logrado que se discuta entre los miembros, pese a que el tema ha sido históricamente exclusivo del Fondo Monetario Internacional, FMI, encargado de lo monetario y financiero.

La agenda actual
El ex titular del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, Mific, Mario Arana, sin embargo, sostiene que Nicaragua prácticamente no tiene representación en la OMC “a la altura del desafío” que implica.

“Antes (durante la administración del presidente Enrique Bolaños) teníamos a Alicia Martin, una de las personas más experimentadas en esos temas en el país. Para entonces, Nicaragua era un jugador, estaba al corriente de la agenda, tenía su papel, pero ahora Nicaragua realmente no pinta nada en la OMC”, plantea.

En la entidad, el nombre de Nicaragua figura en cada una de las sillas de las salas de conferencias previstas para diversos temas de comercio. Pero de su labor no se dice mucho.

Actualmente la agenda de la OMC está enmarcada especialmente en la Séptima Reunión Ministerial que acontecerá en diciembre próximo en Ginebra, Suiza. Aunque paralelamente hay otros temas que se analizan y discuten.

Muñoz expone que en el encuentro ministerial, aunque no se tiene aún definida la agenda actual, hay dos tipos de temas de interés estos son: los temas del día a día de la organización donde habrá que tomar decisiones sobre la moratoria al comercio electrónico en términos de impuestos.

“En ese tema está la crítica de establecimientos comerciales, de algunos de nuestros países que venden productos localmente, que dicen que pagan una serie de impuestos, pero por otro lado está el hecho de que el comercio electrónico es una herramienta de pequeñas y medianas empresas, Pyme, entonces hay que estudiar bien la problemática”, señala.

Otro de los tópicos está relacionado a otra moratoria que existe en propiedad intelectual, y a la revisión periódica que tiene que hacerse del mecanismo de examen de políticas comerciales. Ese examen se realiza a todos los países miembros. Algunos cada dos años y otros cada cuatro o seis años.

“Habrá discusiones sobre las propuestas que tienen algunos países miembros sobre cómo mejorar la información que cada país presenta a la OMC. También se discutirá sobre los Tratados de Libre Comercio (TLC) regionales, y cómo afectan esos acuerdos al sistema multilateral del comercio”, detalla el embajador.

Pero eso no es todo. La reunión también incluye temáticas “extraordinarias” como la Ronda de Doha.

“Allí vemos una discusión díficil porque las negociaciones están estancadas. No vemos ahorita una manera fácil o una manera clara de solución, a los problemas que están en esa agenda”, admite.

¿Por qué debe interesar?
“Si se miran asuntos individualmente considerados: en los subsidios a las exportaciones se supone que allí hay un acuerdo, en bienes industriales hay una fórmula con flexibilidad donde hay un acuerdo”, reflexiona.

Sin embargo, “hay otros temas grandes como los servicios, como los subsidios a la pesca, comercio y medio ambiente donde no hay definiciones. Estamos trabajando, repito, bajo una regla que se llama: la regla del todo única que significa que nada está negociado hasta que todo esté negociado. Entonces esas áreas no se pueden cerrar bajo esa interpretación”, apunta el embajador colombiano.

“Uno no puede decir esto ya está listo —añade— porque si en algún momento a alguien no le dan lo que quiere, por ejemplo en servicios, puede devolverse y decir: si no me dan esto lo de agricultura yo no lo entrego. Entonces eso hace la negociación más complicada”, recalca.

Arana menciona que la Ronda es vital para economías pequeñas. “Si se logra por ejemplo la eliminación de subsidios agrícolas en países desarrollados con los cuales tenemos relación (como Estados Unidos) entonces tendríamos un intercambio comercial más equilibrado, más justo. Tendríamos solo ganancias, de allí la importancia de la Ronda”, subraya.

A la fecha el Gobierno de Nicaragua no se ha pronunciado al respecto. En la OMC, tampoco se conoció de su trabajo en el tema.