Jorge Eduardo Arellano
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  • AFP

Los mayores países productores y consumidores de petróleo están reunidos en Roma a partir de ayer, para analizar la situación del mercado en un momento delicado para la economía mundial, que teme un aumento aún más desenfrenado del precio del barril.

Unos 500 delegados, entre ellos ministros, representantes de las instituciones internacionales y dirigentes de las mayores empresas del sector se reunirán hasta el martes en la capital italiana para evaluar la situación energética mundial.

Entre los participantes se encuentran varios ministros de Energía de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre ellos el jefe de facto del cartel, el saudita Ali al Naimi.

Tantos los representantes de los consumidores como de las compañías de petróleos admitieron este domingo su impotencia ante el alza incontrolable del oro negro.

“En la década de los 70, las compañías internacionales de petróleos controlaban el 75% de las reservas mundiales y el 80 por ciento de la producción, hoy en día controlan sólo el 6 por ciento de las reservas y el 24 por ciento de la producción”, aseguró el presidente de la firma italiana ENI, Paolo Scaroni, al abrir el foro.

Con el precio tan elevado del petróleo, que el viernes alcanzó 117 dólares, países como Venezuela y Rusia no necesitan la asistencia de las grandes compañías del sector para explotar sus recursos.

“Eso no significa que las compañías internacionales perdieron su peso y vayan a desaparecer”, reconoció Scaroni.

Las compañías se concentran ahora en desarrollar la tecnología y la capacidad de administrar proyectos inmensos y “difíciles”.

Los nuevos yacimientos de petróleos se encuentran en lugares de acceso muy complejo, lejos de las costas o en el fondo del mar, o son fruto de costosas refinaciones, como es el caso de Venezuela y Canadá.

Costo de inversión justifica alto precio

Las compañías de petróleo se encuentran pues entre “la espada y la pared” y deben desarrollar a la vez “proyectos a largo plazo y responder a los mercados financieros que exigen respuestas inmediatas”, lamentó el presidente de Eni.

Para el presidente del grupo energético italiano Enel, Fulvio Conti, el mercado debe lanzar una “señal clara” y ofrecer “precios estables a largo plazo” a los inversionistas para poder desarrollar la explotación de yacimientos difíciles y “reducir la volatilidad de los precios”.

Según el presidente del grupo energético internacional Total, Christophe de Margerie, presente en Roma, el barril de petróleo debería costar entre 70 y 80 dólares como “mínimo” para poder cubrir los gastos elevados de los nuevos proyectos.

Los países consumidores deberían adquirir “más visibilidad” en los próximos 15 años, según el ministro italiano de la Industria, Pier Luigi Bersani.

El ministro no aclaró si su propuesta estaba dirigida a los países exportadores, para que aumenten la producción y así calmar los precios, o si al contrario se trataba de una invitación para que productores y consumidores logren formas de “cooperación” conjuntas.

El número dos de la Agencia Internacional de Energía, William Ramsey, considera “poco razonable” que la OPEP pida que se le garantice “la demanda para los próximos 30 años”.

Sobre el tema de los biocarburantes, el presidente de la multinacional anglo-holandesa Shell admitió que existían “demasiadas expectativas” sobre el tema.

Los biocarburantes “jugarán un papel” aunque serán sólo un “componente energético más”, aseguró.