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El oro, que ha sido un metal de gran importancia para Nicaragua desde tiempos antes de la colonia, llevó a empresas transnacionales a volver sus ojos hacia este país, que es considerado el más rico de América Central en materia del mineral aurífero.

En algún momento a mitad de la década de los años 40 del siglo XX, Nicaragua llegó a estar entre los primeros exportadores de oro del mundo; eran precisamente de los tiempos en los cuales las naciones tomaban como respaldo de sus monedas al oro, metal patrón en las relaciones comerciales. Sin embargo, en ese período de la reunión de Bretón Woods, a la que asistieron 44 naciones, Estados Unidos logró imponer un nuevo sistema monetario internacional, dado el peso que tenía al comprender el 80% de las reservas mundiales del oro y poseer la economía más fuerte del mundo, entre naciones, que destrozadas, estaban saliendo de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos no sólo buscó cómo poner en marcha un nuevo orden económico mundial regido por ellos, sino que logró que el sistema se basara en la supremacía del dólar, saliendo como decisión de la reunión la adopción del patrón oro-divisas, cuando la onza de oro valía 35 dólares.

Con un movimiento cíclico, el precio del precioso metal llegó a elevarse entre los años 1979 y 1980 unos 200 dólares por onza troy, a poco menos de 700 dólares, lo que de acuerdo a la enciclopedia Wikipedia, fue provocado por el triunfo de las revoluciones anti Estados Unidos de Nicaragua e Irán. En junio de 1996, los precios volvieron a decaer unos 200 dólares por onza troy cuando el Fondo Monetario Internacional comenzó a vender los lingotes de oro que tenía en su poder, lo que hizo que el interés sobre el metal como patrón para las monedas decayera, y se aumentara el peso del dólar.

Doce años después, por primera vez en la historia la onza troy de oro sobrepasó en marzo los un mil dólares, y el barril de petróleo llegó a los 110 dólares, ambos precios espoleados por la crisis hipotecaria de Estados Unidos; lo que hizo que los inversionistas refugiaran sus capitales en estas dos materias primas, elevándoles cada vez más su valor.

Precios se mantienen altos
En noviembre de 2007, el precio de la onza de oro estaba en 800 dólares aproximadamente. Cuatro meses después el valor de la onza había subido un 25 por ciento más, empujado por la depreciación del poder adquisitivo del dólar, debido a que la Reserva Federal de Estados Unidos bajó su tasa básica de interés en 3.25 puntos porcentuales desde septiembre, buscando reactivar la economía de ese país ante la crisis inmobiliaria.

Un mes después la onza de oro ha bajado a pecios ubicados en poco más de los 850 dólares, lo cual sigue constituyendo una gran oportunidad para las naciones productoras del precioso metal. Sin embargo, para que Nicaragua pueda aprovechar realmente esta situación, que puede alargarse por algunos años, tienen que realizarse algunos cambios, consideran varios expertos locales.

De acuerdo con la geóloga Angélica Calderón, de la minera Monteverde Gold y de la Asociación de Geólogos, Nicaragua es actualmente actractiva para la inversión extranjera, tanto a nivel de exploración como de extracción, dados los altos precios del oro en el mercado internacional.

En ese sentido señaló que varias compañías tienen alrededor de 85 concesiones de exploración en partes importantes del territorio nacional; en tanto que la producción del país se acerca a las 100 mil onzas troy anuales desde hace algunos años, una parte de lo cual lo genera la güirisería.

Entre la minas de mayor tamaño en producción se encuentran en la actualidad El Limón, la Hemco, Iberominas, Bonanza, entre otras. La Libertad en Chontales está en proceso de reconversión tecnológica, y Santo Domingo está funcionando bajo la modalidad de pequeña minería.


Investigación debe ser incentivada
Nicaragua requiere elevar más sus niveles de investigación para conocer a ciencia cierta dónde tiene mineral de oro y cuántas reservas puede poseer el país. Actualmente las exploraciones están en manos privadas, pero ninguna empresa puede tener concesiones más allá de las 50 mil hectáreas.

Por otra parte, el también geólogo Dionisio Rodríguez destaca que el país requiere una revisión de las utilidades que las compañías transnacionales generan a partir de la producción de oro, y cuánto para el país; y a la par, cuánto puede beneficiarse la nación del “boom” que está experimentando el oro en el mercado mundial, y por lo tanto el interés en la minería en Nicaragua también.

En los últimos 10 años el oro puede haber aumentado alrededor del 300 por ciento, y la economía nacional debería estar viendo esos beneficios. Sin embargo, eso no se conoce, aún cuando la ley señala que en el primer año de exploración una empresa debe pagar 25 centavos dólar por hectárea bajo concesión; el segundo año 50 centavos; el tercer año 75, y después de los 10 años puede crecer la tasa a unos 12 dólares por la misma área.

De acuerdo a los expertos, después de los tres años las compañías mineras reducen las áreas concesionadas debido a que concentran su interés en la parte más prometedora. Aún así, los beneficios, según una fuente minera, incrementaron aproximadamente un 50 por ciento en el empleo de personas que andan haciendo exploración minera.

Según los miembros de la Asociación de Geólogos, hay un gran auge de exploración también, un gran momento de exploración en la parte central y norte del país, noreste principalmente.

Esta situación debería ser aprovechada por Nicaragua para mejorar su situación económica por la vía de la minería.

Tradicionalmente Nicaragua ha sido un país muy productivo en oro, a tal punto que se ha considerado en la región como el mayor productor de oro; también Honduras y ahora Guatemala, que está pasando por un buen momento de exploración.

De esas posibilidades, dice Rodríguez, debería estarse beneficiando el país como nación, pero también las poblaciones aledañas a los distritos mineros.

El Estado debe meterse a revisar esa situación, ahora que no explota directamente la minería, cuyo tipo de propiedad cambió en la década de los 90 con la privatización de las minas.

Una de las cosas que los miembros de la Asociación de Geólogos más demanda, es que las empresas mineras den trabajo como funcionarios a los profesionales de esa rama, que estudiaron esa especialidad en universidades extranjeras fundamentalmente a lo largo de la década de los 80, cuando la minería era estatal.

Antes de 1979 todo lo manejaban las compañías mineras transnacionales. Durante la década de los 80 se logró obtener información, y ahora todo volvió a estar en manos de las empresas privadas foráneas.


Nicaragua debería ser más exigente
El doctor en geología, William Martínez, aseguró que ahora que los precios están sumamente altos, Nicaragua debería ser más exigente en la contratación de profesionales nicaragüenses para puestos claves, en vez de importar de Chile, Perú o Estados Unidos; así como que el país obtenga mayores recursos de esa explotación por la vía impuestos, y que a la vez las mineras cuiden mejor el ambiente en el país, a como lo hacen en Canadá o cualquier país desarrollado.

Por otro lado, demandan del gobierno apoyar a los pequeños mineros para que se organicen mejor en cooperativas, hagan una reconversión tecnológica para ser más eficientes y para dañar menos el medio ambiente, y que se beneficie además la economía nacional.

De acuerdo a los miembros de la Asociación de Geólogos, la minería debería ser uno de los motores de la economía nacional, dado el potencial que tiene Nicaragua.

Existen zonas donde se sospecha la existencia del mineral, pero no se ha podido descubrir por falta de exploración. Lo conocido hasta ahora es sólo la punta de un iceberg.