Edgard Barberena
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La población de 1 a 19 años para 2020 será el 55% de la fuerza laboral del país, pero quedará condenada a disponer solamente de trabajos precarios, si el gobierno y los diputados no reestructuran a fondo la deuda interna, incluyendo la derivada de los Bonos de Indemnización (BPI).

Así lo advirtió ayer el economista independiente Adolfo Acevedo en declaraciones formuladas a EL NUEVO DIARIO.

Acevedo es de criterio que para evitar esa situación de futuro se deben obtener una serie de metas educativas, lo cual requiere de importantes recursos del Presupuesto de la República.

Dijo que el gasto público total en educación debería alcanzar el siete por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2009-2010, al tiempo que aseguró que ya no queda tiempo para dejar las cosas para después”, y añadió que no cumplir con las exigencias populares inaplazables representa dejar al país sin perspectiva de futuro.

La baja escolaridad del 63% de la fuerza de trabajo actual se debe al resultado de la incapacidad del sistema educativo nicaragüense de proveerle los niveles de educación requeridos por los niños y adolescentes, que en 1990 tenían entre menos de un año y 19 años.

“La calificación de la fuerza de trabajo de 2020 “dependerá también crucialmente del esfuerzo educativo que se haga hoy con la población que está entre 0 y 19 años de edad”, dijo. Recordó que en 2005 el 63.2% de la población en edad de trabajar tenía entre 15 y 34 años, lo cual significa que en 1990 dicha población tenía una edad de entre 0 y 19 anos.

Este planteamiento revela que la escolaridad del 63.2% de la población en edad laboral de 2005 fue responsabilidad del sistema educativo a partir de 1990. El sistema educativo fue incapaz de proveer a estos niños y adolescentes con la escolaridad requerida”, dijo.
Los negros años 90
En los años 90, el sistema educativo condenó a los niños y adolescentes que hoy constituyen el 63% de la fuerza de trabajo a una escolaridad bajísima, que los condenará por los 50 anos restantes de su vida adulta a encontrar ocupaciones precarias e informales, que los mantendrán por debajo del umbral de la pobreza absoluta.

El país no pudo invertir lo requerido en niños y adolescentes, porque tenía que destinar el 51% de los ingresos fiscales del gobierno a pagar el abultado servicio de la deuda externa, añadió Acevedo.

El censo de población de 2005 muestra que el 63.6% de la fuerza de trabajo en Nicaragua tenía una escolaridad entre nula o únicamente de primaria. Sólo el 19.8% mostraba una escolaridad de 10 a 12 años o superior, o sea que se encontraba dentro o por encima del “umbral mínimo” de escolaridad que permite tener mayores posibilidades de sobrevivir fuera de la pobreza absoluta.

Estimó que no es casual que el 67% de la nueva ocupación creada entre 2000 y 2005 se generó en el sector informal (es decir, casi 7 de cada 10 nuevos empleos segeneraron en el sector informal).

Por otra parte, el 66% de la ocupación actual la generan, sin ningún tipo de acceso a los recursos, pequeñas unidades económicas urbanas y rurales que ocupan entre una y cinco personas, y que con frecuencia reflejan la necesidad de gran parte de los hogares de emprender, por sus propios medios, algún tipo de actividad económica para sobrevivir.