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Los precios del West Texas se replegaron netamente este lunes en Nueva York, bajando más de cuatro dólares luego de la disparada de la semana pasada, pero se mantuvieron en niveles históricamente elevados.

El barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en EU) para entrega en julio cerró en 134.35 dólares, en baja de 4.19 dólares en relación a su récord de cierre del viernes de 138.54 dólares.

En Londres, el barril de Brent del mar del Norte para entrega en julio, que había marcado un récord en 138.12 dólares el viernes, perdió 3.78 dólares para cerrar en 133.91 dólares. “El mercado del petróleo perdió parte de las exageradas ganancias de la semana pasada, pero sin embargo no cayó”, comentó Eric Wittenauer, analista de Wachovia Securities.

Hacia el fin de la semana pasada, el mercado petrolero había logrado algo jamás visto: ganar más de 10 dólares en una sóla jornada, alcanzando el récord histórico de 139.12 dólares, sumando jueves y viernes un incremento de más de 16 dólares.

Entre baja del dólar, creciente tensión entre Israel e Irán, y temores sobre aprovisionamiento mundial “los peores temores del mercado --algunos reales, otros imaginarios-- explotaron conjuntamente, provocando una ola avasallante de compras”, recordó Phil Flynn, analista Alaron Trading.

Aunque el origen de la disparada de los precios jueves y viernes son objeto de debate, principalmente el papel jugado por los especuladores, la mayoría de los expertos concuerda en que los precios deberían mantenerse durablemente elevados,
teniendo potencial para continuar subiendo.