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Unas 900 mil hectáreas de tierras ubicadas en la zona norte del Caribe nicaragüense, podrían ser usadas para sembrar palma africana y yuca como cultivos energéticos, así como cacao y frutales para diversificar las siembras y mejorar los niveles de alimentación de los nicaragüenses.

El planteamiento lo hizo el ingeniero Roberto Rondón durante el Tercer Seminario Latinoamericano y del Caribe de Biocombustibles y Seguridad Alimentaria, realizado recientemente en República Dominicana.

Rondón, quien participó por la Oficina en Nicaragua del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), dijo que los países pobres tienen derecho de producir biocombustibles, especialmente en las tierras ociosas y deforestadas.

Rondón fue invitado por la Organización Latinoamericana de Energía, por el Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, por el IICA y por el Ministerio de Energía de República Dominicana, para participar en el evento al que asistieron una veintena de expertos de América Latina y El caribe.

Estos expertos latinoamericanos presentaron programas de producción de alimentos y energía, que se caracterizan por no alterar la seguridad alimentaria y por no afectar el medio ambiente.

El funcionario del IICA dijo: “En Nicaragua tenemos mucha tierra ociosa y deforestada, en donde por lo general viven los campesinos más pobres, la que puede ser aprovechada por la agroindustria de los biocombustibles, que se avizora como una excelente herramienta para combatir la pobreza rural”.

El especialista recordó que en la parte norte del Caribe nicaragüense se han destruido unas 900 mil hectáreas de bosques en los últimos cincuenta años, y señaló que para esas áreas se ha propuesto sembrar palma africana y yuca como cultivos energéticos, así como cacao y frutales para diversificar las siembras.

Rondón dijo, también, que los recientes movimientos de precios en el mercado mundial mostraron que la agroindustria del aceite de palma se puede fácilmente mover entre la producción de aceite, biodiesel y productos de segunda generación como los biodetergentes.

“En estos momentos la industria de la palma aceitera no está produciendo biodiesel, porque el aceite comestible tiene mejor precio en el mercado”, aseguró.