Ervin Sánchez
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Nicaragua cuenta con cerca de un millón de niños que son invisibles para los registros y las cuentas nacionales porque no fueron inscritos en ningún sitio por sus padres, lo que significa que no se puede planificar adecuadamente el desarrollo económico y social del país, por cuanto realmente no se sabe con qué cantidad de población cuenta el país.

El planteamiento fue realizado por Mirna Liévano, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está apoyando una campaña de seis meses de duración que se denomina “Indentidad: contar con todos es progresar” y la cual fue presentada públicamente ayer.

En la presentación de la campaña participaron también la arquitecto Sandra Moreno, de la Alcaldía de Managua, y el diputado Francisco Valenzuela, de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios, entre otros, quienes están apoyando el programa que intenta lograr que la mayor parte de la población del país sea registrada.

La representante del BID explicó a los medios de comunicación que según investigaciones, en América Latina existen 8.5 millones de niños sin registrar, es decir que oficialmente no existen y por lo tanto no son beneficiarios de ningún programa gubernamental y cuando llegan a mayores sólo pueden trabajar en el mercado informal, sin posibilidades de mejores ingresos.
De acuerdo con la señora Lievano, los niveles de sub-registro de niños en América Latina varían, pero el promedio estimado es del 14 por ciento de la población infantil.

En América Central, la nación que tiene un sub-registro de población infantil más alto es Nicaragua, con un 19 por ciento, en tanto que en Honduras y Guatemala es del 10 por ciento. Sin embargo en la Costa Atlántica nicaragüense los niveles de sub-registro son más altos, llegando a existir un 55 por ciento de niños indocumentados del total que viven en esa región del país.
En Managua, el sub-registro alcanza sólo un 3.7 por ciento de la población infantil y son originarios generalmente del interior del país, especialmente de las zonas campesinas, donde se concentran los mayores niveles de pobreza lo que los hace emigrar hacia la capital.

Padres que no reconocen a hijos

Estas cifras de personas invisibles para los registros del país influyen negativamente no solo a nivel personal de cada uno de los no registrados, sino que además incrementa la exclusión social y afecta el desarrollo del país al no contar con cifras confiables, lo que a su vez dificulta la labor a los tomadores de decisiones.

En ese sentido los niveles de pobreza en el país pueden ser más altos que lo que se estima, dado que no hay certeza sobre los registros civiles, que son los que permitirían contar con información actualizada en cualquier momento, a fin de poder planificar mejor, hacer mejores asignaciones presupuestarias y destinar la cantidad de recursos adecuados para distintos proyectos de beneficio social.

De acuerdo a la información del BID, el sub-registro va desde la falta de voluntad de reconocimiento de los hijos por parte de los padres, a las barreras burocráticas, los costos de inscripción y al trato social discriminatorio.

La falta de registro adecuado de los nacimientos lleva en Nicaragua a que sólo el 75 por ciento de la población adulta cuenta con una cédula de identidad, según la última encuesta de demografía y salud, en tanto que el sub-registro no es considerado prioritario por las autoridades.

En ese sentido hay campañas, como ¿Quién soy?, para facilitar la inscripción, como unidades móviles de la Alcaldía de Managua junto con estudiantes universitarios y a los nuevos registrados se les elabora después una partida de nacimiento, entre tanto la Asamblea Nacional está trabajando en una nueva ley de registro civil.