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Nicaragua tiene el nivel de desarrollo más bajo de Centroamérica. Cuenta con menos acceso a los servicios públicos como agua potable, energía eléctrica, teléfono e internet, los que además son más costosos. Pero también tiene la inflación más alta de la región, con precios de los alimentos que superan a los de países vecinos, menor mano de obra capacitada y con más riesgos de resultar afectada por la crisis económica estadounidense.

El panorama fue planteado por Antenor Rosales, Presidente del Banco Central de Nicaragua, durante una conferencia sobre el entorno económico mundial y su impacto en el país, poniendo en claro que será difícil cumplir con las Metas de Desarrollo del Milenio, que incluyen que al año 2015 se reduzca al menos a la mitad la pobreza extrema, disminuir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y lograr la enseñanza primaria universal, entre otras cosas.

El funcionario señaló que no sólo estamos en desventaja frente a los países desarrollados, sino también ante las naciones de bajos ingresos.

Para ejemplificar la desventaja que tenemos con nuestros vecinos centroamericanos, Rosales mencionó que tenemos el menor número de carreteras pavimentadas, casi la mitad de líneas telefónicas que el resto de países y el menor número de usuarios de internet por cada 100 personas, una herramienta a la que hasta los estudiantes universitarios acceden poco.

En su exposición mencionó también el hecho que no es nuestra capacidad productiva la que tiene un peso real en la economía nacional, sino las remesas familiares, recursos de los que seguimos siendo altamente dependientes.

El país recibe en remesas familiares más de 700 millones de dólares, según las cifras oficiales, pero si tomamos en cuenta otra fuentes como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el monto llega a los 950 millones de dólares, casi las exportaciones totales del país, que suman un poco más de un mil 200 millones de dólares.

Sin embargo, la factura petrolera se lleva la mayor parte de los recursos que ingresan al país. Se estima que en 2008 la compra de petróleo sumará cerca de un mil millones de dólares, casi el monto en exportaciones.

Asimismo, la producción nacional está basada principalmente en seis o siete productos, y a su vez, las exportaciones del país también están concentradas en esa misma cantidad de rubros.


Problemas con la producción
El planteamiento de Rosales coincide con el de economistas independientes, empresarios y productores, quienes ven con preocupación cómo las oportunidades que el país podría aprovechar pasan de largo.

Éste es el caso de los altos precios de los alimentos, que a pesar de considerarse una oportunidad para el país, existe el temor de que más bien la producción de granos básicos baje.

Mario Arana, Director Ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico Social, Funides, dijo al presentar el último informe de coyuntura económica, que en el último año la producción de granos básicos bajó, y que ante los altos precios de los insumos, falta de financiamiento y otros problemas, la misma podría reducirse en 2008.

Esto evitaría que Nicaragua logre aprovechar los altos precios de los alimentos, y por el contrario resultar más afectados, porque podría dispararse aún más la inflación, que de por sí, está en niveles récord.

El director ejecutivo del Funides dijo que la idea de que Nicaragua es un país exportador neto agropecuario es falsa, ya que eso está basado fundamentalmente en la venta de café, carne y azúcar.

Agregó que de hecho los altos precios de los alimentos nos golpearán por el lado no tan positivo, si vemos lo que está pasando con los productos básicos que producimos.


Vulnerables frente a la naturaleza
Pero además del riesgo por la crisis mundial, la deficiente infraestructura y el bajo nivel productivo, el país también está bajo una permanente amenaza de fenómenos naturales, que cuando ocurren, impactan en la inflación y el crecimiento económico.

Rosales explicó que cada vez que se produce un fenómeno de la naturaleza, tiene un impacto en la economía del país.

Éste fue el caso de los huracanes Mitch y Félix, que elevaron considerablemente la tasa de inflación del país, reduciendo considerablemente el poder adquisitivo de la población.

Sin embargo, no sólo los huracanes y las fallas sísmicas representan amenaza, sino también el rápido aumento de la deforestación, que según el presidente del Banco Central, al ritmo que va, no la puede soportar un país como Nicaragua.

El científico nicaragüense Jaime Incer señaló recientemente, que el daño al medio ambiente expone cada vez más al país a los desastres naturales, situación que evita que podamos salir de la pobreza y que como resultado nos trae hambre, enfermedades y destrucción.


La crisis mundial
La situación económica que enfrenta Nicaragua está ligada al entorno mundial, caracterizado por una crisis internacional que por la globalización repercute en todas las regiones, en el que los altos precios del petróleo impactan en los países consumidores, al igual que los alimentos, que afectará sobre todo a los países más pobres.

El presidente del BCN consideró que la crisis financiera que afecta a Estados Unidos puede afectar a los nicaragüenses en el envío de remesas, las que podrían reducirse por la disminución de la actividad de la construcción en el país norteamericano, donde se emplean muchos nicas.

También se cree que puede afectar al turismo, porque menos gente tendría recursos para viajar a nuestro país, y la inversión extranjera, que es la más baja de la región y que con la crisis económica puede frenar la llegada de más empresas a nuestro país.

En su exposición Rosales señaló que Centroamérica sigue siendo el principal socio comercial de Nicaragua, pero que los países vecinos pueden resultar también afectados por la crisis estadounidense, lo que significaría que las exportaciones nicas a estos países también podrían disminuir, afectándonos doblemente.



Podríamos ser menos golpeados por la crisis
De acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial dado a conocer en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), en 2007 los disturbios financieros tuvieron repercusiones en los países de ingreso alto, pero poca influencia en numerosos países en desarrollo.

“En conjunto, hasta ahora los países en desarrollo han demostrado capacidad de reacción ante los disturbios financieros originados en los Estados Unidos y el aumento desmedido de los precios de la energía y los alimentos”, dijo el organismo.

Según el informe, esto se debe en parte a la adopción de mejores políticas, el aumento de las inversiones y los avances tecnológicos realizados en los últimos años.

Antenor Rosales, Presidente del BCN, dijo que Nicaragua se encuentra en una mejor posición que antes, con una situación macroeconómica sostenida, que no es sólo por el trabajo de este gobierno, sino también de los anteriores.

Consideró que si se diversifican las exportaciones hacia más mercados, se pueden obtener más divisas al vender a países cuya moneda está ganando valor frente al dólar.

Asimismo, estos países cuyas monedas toman más valor frente al dólar, podrían decidir gastar más en turismo y evitar que este rubro caiga en nuestro país.

Y pese a la crisis, dijo que las remesas crecieron casi el 16 por ciento en el primer trimestre del año, y las exportaciones siguen manteniendo una tendencia creciente; todo esto sumado a niveles de reservas internacionales históricos para Nicaragua.