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En medio de un panorama sumamente complejo, la voluntad política del gobierno y de los diferentes sectores del país, es un elemento sumamente necesario para construir un consenso que ayude a que Nicaragua deje de ser una nación sumamente vulnerable a los choques externos de la economía y pueda reponerse de medio siglo de atraso.

El planteamiento es realizado por dos estudiosos de la economía, quienes reconocen que Nicaragua tiene una economía pequeña de 5.5 millones de personas con baja capacidad adquisitiva y muy abierta al comercio exterior, con una especial dependencia de los combustibles fósiles, pero con un potencial productor sumamente importante.

“Que haya voluntad política para salir del atraso”, clamó al respecto el economista René Vallecillo, quien recordó que Nicaragua depende en un 80 por ciento para la generación energética de derivados del petróleo como búnker y diesel, lo que se ha visto acentuado con la entrada en operaciones de las plantas térmicas facilitadas por Venezuela y Cuba.

Vallecillo dijo que si bien es cierto se ha iniciado un proceso de cambio de la matriz de generación energética, esa transformación tardará entre cinco a 10 años, y se requiere urgentemente reducir los costos de la energía y los de producción, que están siendo incrementados por el precio de los combustibles.

Según el economista y experto fiscal, el panorama de los alimentos en Nicaragua está cambiando radicalmente, y si no hay programas y políticas que incentiven al sector agropecuario en la producción de alimentos y que los hagan accesibles a la población, ningún gobierno podrá manejar la situación explosiva que le sobrevendrá.

Usar bien los recursos

Vallecillo agregó que si “no usamos bien los recursos, si no focalizamos los subsidios y si la cooperación se usa de forma ineficiente, en vez de estar centrado en la politiquería, el país enfrentará graves problemas”.

En ese sentido, llamó a hacer alianzas estratégicas entre el sector agropecuario y el gobierno para confeccionar políticas públicas que faciliten el acceso al crédito, que ayude a conformar el fondo de garantía y que vuelvan menos complejos los trámites en las entidades públicas.

Por otra parte manifestó que es necesario mejorar tecnológicamente al agro, facilitando también el acceso más barato a semillas certificadas, a fertilizantes, lo que sólo se puede hacer con programas específicos dirigidos hacia el sector agropecuario, y que se incentive la productividad del trabajo, la calidad de los productos y el ahorro para que la población levante su poder adquisitivo.

Entre tanto, el sociólogo y economista Cirilo Otero, destacó que la profunda vulnerabilidad en términos económicos y sociales que tiene Nicaragua y que ahora alertan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ya ha sido señalada internamente en el país.

Recordó que el crecimiento de Nicaragua en términos materiales fue en 2007 de un tres por ciento, y el de la población es similar, y que los gastos por compra de petróleo andan ya por los un mil millones de dólares al año; pero en exportaciones el país sólo vende productos por un valor un poco mayor de los un mil 100 millones de dólares, lo que indica que los nicaragüenses sólo están trabajando para pagar la factura petrolera.

Para Otero, sin embargo, el mayor problema está en la incapacidad de diseñar o formular estrategias de prevención o amortiguamiento de los golpes que las crisis internacionales están dando a la economía nacional. Agregó que se deben tomar medidas de ahorro de energía eléctrica e incentivar un diálogo permanente con la sociedad, en lugar de estar de conflicto en conflicto.

Hay que hacer uso eficiente de la energía, tanto en lámparas ahorradoras como en el uso de mejores sistemas de refrigeración, así como controlar el movimiento vehicular. De hecho hay que aumentar la productividad y la producción, transformando las capacidades de la fuerza de trabajo y los medios técnicos, que también lleven a la población a obtener más ingresos.