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El sistema microfinanciero de Nicaragua en las últimas dos décadas registró un buen ritmo de crecimiento, pero esa creciente actividad se concentró principalmente en micros y pequeños productores, tanto al nivel comercial como artesanal, pecuario y agrícola, los cuales normalmente han estado desatendidos por la banca comercial.

Datos de la Asociación de Empresas Microfinancieras (Asomif) de Nicaragua, revelan que el crecimiento de la cartera y del número de clientes ha sido muy dinámico, con un promedio anual que va del 29.4 por ciento al 25 por ciento, desde diciembre de 1999 a diciembre de 2007.

El crecimiento del sector microfinanciero se hizo evidente en los sectores de menores ingresos, y con más dificultades de garantías porque estos no fueron del interés de la banca formal, que al propio tiempo lo consideraban riesgoso y de mayor costo, además de estar muy disperso en el campo.

De acuerdo con las informaciones de Asomif la actividad que mayor crecimiento ha mostrado dentro de la cartera microfinanciera ha sido la pecuaria, tomando en cuenta que fue el primer sector campesino que comenzó a ser influido por buenos precios en el mercado internacional y por un creciente mercado de consumo.

La ampliación del mercado pecuario nacional hacia el Centroamericano, y posteriormente la apertura de las puertas de las plazas comerciales mexicana y taiwanesa, conllevó a que tanto mataderos como empresas lácteas demandaran más y mejores productos de parte de los productores.

Creciente demanda agropecuaria
Esa demanda creciente de los mercados nacional y foráneo, tanto de productos cárnicos como lácteos, así como de subproductos, conllevó a su vez a la necesidad de mayores recursos crediticios de parte de los pequeños ganaderos, quienes buscaban cómo mejorar sus instalaciones finqueras y elevar los rendimientos productivos para aprovechar a la vez los mejores precios internacionales.

Datos de Asomif revelan que la demanda de préstamos en la actividad pecuaria pasó del 12.9 por ciento del total de la cartera crediticia en el año 2001, al 34.2 por ciento de la misma en 2007, lo que refleja un aumento creciente del interés por desarrollar esta actividad.

En ese mismo período la demanda de financiamiento por parte de los agricultores pasó del 22.1 por ciento al 13.3 por ciento, y el comercio también bajó de un 37.9 por ciento del total de la cartera crediticia a un 27.2 por ciento.

Esa reducción de la demanda de recursos frescos para apoyar la actividad comercial y la agrícola entre 2001 y 2007, refleja una lenta pero inexorable baja en el ritmo de crecimiento de la actividad económica de la nación. Sin embargo, el sector pecuario se mostraba como la excepción, al presentar una creciente actividad productiva.

En ese período la banca comercial priorizó las actividades comerciales, de servicios y de consumo. De acuerdo con la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras, las entidades bancarias otorgaron sólo el 4.4 por ciento del total de su cartera crediticia a la atención de las actividades pecuarias del país.

Para 2007 la participación de la ganadería en la cartera crediticia apenas subió a un 5.03 por ciento. De hecho el aumento porcentual de la cartera pecuaria indica que los recurso adicionales obtenidos año con año han sido dirigidos en prioridad a esa actividad, lo cual de alguna manera hizo disminuir en relación al total la participación del sector agrícola.

Priorizan producción alimenticia
La agricultura es otra de las actividades priorizadas por las instituciones microfinancieras, principalmente en el rubro de producción de alimentos, como granos básicos, y la tendencia a disminuir que se reveló en los años anteriores podría invertirse, de acuerdo a lo interesante que se presentan los precios de estos productos, especialmente frijoles, en el caso de Nicaragua.

En ese sentido se prevé la posibilidad de que la demanda crediticia en el sector de los alimentos básicos crezca, debido a que la comunidad centroamericana, Venezuela y México, está llegando a Nicaragua a buscar alimentos como el frijol, los quesos, maíz y arroz, entre otros productos.

La tendencia hacia el alza, especialmente en el caso de los frijoles y el ganado, ha hecho que incluso el sistema financiero regulado vuelva sus ojos hacia estos sectores, pero en menor proporción que las instituciones de microfinanzas. Sin embargo, a nivel global la participación de la agricultura en la cartera crediticia de los bancos diminuyó levemente de 2006 a 2007.

Para las instituciones que se encuentran dentro del sistema regulado por la Superintendencia de Bancos, la agricultura representó en 2006 el 9.46 por ciento del total de la cartera crediticia, pero disminuyó porcentualmente al 8.57 por ciento en 2007, aunque los montos totales de todas las carteras de crédito aumentaron.

A nivel de atención crediticia, las microfinancieras atendieron en 2007 a 46 mil 721 personas con 74.6 millones de dólares otorgados.

En tanto, los bancos entregaron créditos por 110 millones de dólares a nueve mil 78 clientes, lo que revela la diferencia en torno a democratización del crédito.


Cartera crediticia se mueve hacia la producción agropecuaria
En materia agrícola, según los datos, la banca comercial atendió a 14 mil 272 personas con 187 millones de dólares, pero las microfinancieras entregaron créditos a casi 40 mil clientes, facilitándoles recursos crediticios por un total de 29 millones de dólares.

Estas cifras de hecho revelan el impacto a nivel económico y social que tienen las microfinancieras en la actividad de la economía rural, “porque cuentan con la tecnología crediticia adecuada, el conocimiento y entendimiento de los tejidos sociales”.

En el comercio, actividad que tradicionalmente ha sido de perfil urbano, las microfinancieras han venido absorbiendo a un significativo segmento de la población, que ha pasado al desempleo y que se ha lanzado a realizar actividades comerciales que efectivamente han tenido una alta recuperación y rotación crediticia.

Sin embargo, esta cartera crediticia dedicada al comercio ha decaído lentamente en los últimos años en la mayoría de las primeras diez entidades microfinancieras, que tienen la mayor cartera. No obstante, esa actividad es creciente en el resto de empresas dedicadas a las microfinanzas, pero en una proporción moderada.

En el caso de la banca comercial, el rubro comercial representó el 29.27 por ciento de su cartera en el año 2006, pero al final de 2007 había bajado levemente al 28. 9 por ciento, lo que revela un tanto la contracción que se ha estado presentando a nivel de comercio, con menores ventas a nivel general.

De hecho en las instituciones de microfinanzas las actividades que obtienen mayor financiamiento son el comercio y las agropecuarias, mientras que en las entidades bancarias la mayor parte de los recursos son dirigidos a los créditos personales en un 30 por ciento y 31 por ciento entre los años 2006 y 2007. De acuerdo a Asomif, los cambios notados en las carteras crediticias reflejan de alguna manera las estrategias lanzadas por este sector, para que los productores puedan aprovechar las oportunidades y ventajas que está brindando el mercado internacional a la producción de alimentos, especialmente a los pequeños productores agropecuarios.