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SAN JUAN DE RÍO COCO, MADRIZ

Pequeños productores de café de Nueva Segovia y Madriz saborean los frutos de una semilla financiera sembrada durante el período de la depresión de precios del grano, ocurrido en el quinquenio 1900-1995.

“Trabajamos por la propia independencia, por crear nuestros propios recursos. La cooperativa no puede estar siempre pensando en dependencia, sino de trabajar con una mentalidad de autosostenbilidad”, explicó Miguel Hernández Espinoza, directivo de la Cooperativa “Zacarías Padilla Romero” (Cozaparo), de la comarca Quibuto, San Juan de Río Coco, del departamento de Madriz.

Mientras el mercado tradicional pagaba --en esa época-- a 200 córdobas el quintal oro, Promotora de Desarrollo Cooperativo R.L. (Prodecoop R.L.) lo ubicaba a 600 en el llamado “mercado equitativo”, principalmente de Europa y Estados Unidos.

Con esa pequeña bonanza y en medio de la crisis, no era para ponerse a derrochar dinero, sino en hacer algo estratégico que los apuntalara a una posición de ventajas. “En ese momento nos planteamos la idea de levantar la cooperativa y proponernos la capitalización”, mencionó el pequeño caficultor.

Cozaparo, fundada en 1992, aglutina 61 socios, cultivadores de café que producen entre 5 y 50 quintales y en la actualidad financian sus actividades con su propio fondo de crédito, que según Hernández Espinoza es de 2 millones 600 mil córdobas. Los préstamos que se otorgan oscilan entre los 500 y 50 mil córdobas, a un interés anual sobre saldo de 18 por ciento.


Hasta sistemas fotovoltaicos
La cooperativa la constituyeron con un aporte de 20 córdobas oro, cuando tenía equivalencia igual al dólar estadounidense. Con la nueva ley de cooperativas la suma para ingresar es de un mil córdobas. Empero, la mayor capitalización de su fondo crediticio proviene del porcentaje sobre ventas de café, más los excedentes que va creando el fondo crediticio.

Cozaparo tiene el dinero suficiente para responder a la demanda de financiamiento de corto plazo entre sus socios, y ahora se disponen a otorgar crédito de mediano plazo.

“Ya estamos financiando la compra de paneles solares para los miembros que no pueden tener luz de Unión Fenosa; también para el que quiera comprar una parcela de tierra, porque nuestro objetivo es mejorar la economía de cada socio”, indicó.

El campesino explicó que para ser miembro de Cozaparo se requiere cumplir estrictas normas de sus estatutos, basados en la Ley General de Cooperativas.

“Entonces, la decisión elemental es calificarlo si es una persona honesta, si es cumplida en el trabajo; y si se conoce que tiene un mal antecedente, mejor no le permitimos entrar”, señaló.

Agregó que en su zona observa que la gente ha venido resolviendo con las financieras, aunque éstas “no contengan el objetivo de convertir en independiente al productor; siempre lo seguirán tratando como un sujeto comercial”, acotó.

Al contrario que en su cooperativa, donde al crédito solicitado no se le deduce ningún recargo. “No es el caso de las financieras que les cobran comisiones y por un montón de gastos”. A parte, aprovechan programas que les ofrecen otros organismos, como renovación de café y la construcción de un beneficio húmedo donde centralizarán el procesamiento de la cosecha.


Son autosostenibles
Una experiencia similar vive la Cooperativa Multifuncional “Lozahoren”, del municipio de Dipilto, con pequeños y medianos productores de las comarcas Loma Fría, El Horno, Los Encinos y El Ojo de Agua.

Según Eduardo Rodríguez, Presidente de la organización, la crisis de los precios del grano también los hizo reaccionar para encontrar una manera de salir de la debacle y buscar la autosostenibilidad. “Tenemos casi el millón de córdobas ya entregado a los 71 productores socios con el primer desembolso (de este año)”, indicó.

Se otorgan préstamos desde 5 mil a 15 mil dólares, según la capacidad productiva del agremiado. Por consenso de los socios se aplican una tasa de interés del 14 por ciento.

También se capitalizan con un porcentaje sobre ventas de grano, que es uno de los más cotizados en el mercado por su excelente calidad. Este año se aplicaron 4%, ya que el valor del saco llegó a los 2 mil córdobas.

Organismos de cooperación les ha otorgado otros beneficios, entre los mencionados por Rodríguez está el crédito de 428 y 750 dólares a plazo de 5 años, para comprar máquinas despulpadoras con su respectivo motor; dinero que cae sobre dinero porque 50 por ciento va a la cuenta de ahorro del socio y la otra mitad al fondo crediticio de la cooperativa.

Prodecoop R.L. les impulsó en su nacimiento. Antes, ésta proveía el crédito para la compra del grano, ahora es al revés. “Nosotros le damos la plata que es de nosotros mismos”. También han iniciado el crédito financiero a mediano plazo para la compra de ganado o tierras. Esta cooperativa tiene un patrimonio cercano a los 3 millones de córdobas.