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Signataria del acuerdo de las Metas del Milenio, que establece ocho objetivos básicos de desarrollo, Nicaragua no parece tener capacidad para desarrollarse lo suficientemente rápido para alcanzarlos y elevar el nivel de vida de su población, cuyo 80 por ciento se encuentra sumida actualmente en una situación exasperante.

De acuerdo con el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kofi A. Annan, los ocho objetivos del milenio abarcan desde la reducción de la pobreza extrema a la mitad, hasta la detención de la propagación del VIH/Sida y la consecución de la enseñanza primaria universal para el año 2015.

Annan dijo en su momento: “Aún tenemos tiempo para alcanzar los objetivos, en todo el mundo y en la mayoría de los países, si no en todos, pero sólo si logramos romper con la rutina. El éxito no se logrará de la noche a la mañana, sino que requerirá trabajar de manera continua durante todo el decenio, desde ahora hasta que termine el plazo. Se necesita tiempo para formar a maestros, enfermeros e ingenieros; lleva tiempo construir carreteras, escuelas y hospitales, así como fomentar empresas grandes y pequeñas que puedan generar los empleos e ingresos necesarios. Por consiguiente, hay que poner manos a la obra desde ahora”.

A nivel internacional, las palabras del secretario general de las Naciones Unidas se están quedando plasmadas únicamente en el papel, pero a nivel local también, de hecho ya se tiene la certeza que no se alcanzarán ni a medias.

Al respecto, el economista y experto en temas fiscales, René Vallecillo, comentó a EL NUEVO DIARIO que lastimosamente Nicaragua se encuentra lejos de cumplir las metas del milenio, entre las cuales están los temas de educación, salud, agua potable, mejor vida, entre otros objetivos.

Uno de los preceptos de los economistas es que para lograr una mejoría de la población, debe crecer el Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones, y se requiere que sea a un ritmo mayor que el de su población.

De acuerdo a los cálculos de los expertos, Nicaragua necesita crecer al menos al 6 por ciento y a tasas de inflación no mayores del 10 por ciento.

Sin embargo, la situación es otra, dado que la velocidad del crecimiento del producto interno bruto de la nación (la producción total) se ha reducido en los últimos años, debido a un crecimiento exagerado de los precios del petróleo y a falta de voluntad y políticas económicas y sociales adecuadas.

Vallecillo, quien está de acuerdo con el planteamiento realizado recientemente por el también economista Néstor Avendaño, dijo que poco a poco nos estamos acercando a un gran problema, que es una situación de estanflación.


Amenazados por la estanflación
La estanflación se caracteriza por ser una situación de alta inflación con estancamiento del crecimiento. Si bien técnicamente el producto interno bruto de Nicaragua no ha dejado de crecer, ya está siendo alcanzado por el crecimiento de la población del país.

Vallecillo recordó que en 2006 el crecimiento del PIB de Nicaragua fue del 4.2 por ciento; en 2007 bajó a 3.7 por ciento y ahora se vaticina que será menor del 3 por ciento. Por otro lado, la tasa de inflación anual en 2006 fue del 9 por ciento; en 2007 fue de 16.88 por ciento y se vaticina que para el cierre de 2008 pasará del 20 por ciento, señala Vallecillo.

Otros economistas como Néstor Avendaño señalan que el nivel inflacionario podría llegar hasta el 27 por ciento en el corriente año.

En ese sentido, advirtió que se hace urgente revertir esa situación, hacer un macro esfuerzo que implique hacer grandes inversiones en distintas áreas; y la cooperación externa que el país recibe actualmente podría ayudar sensiblemente a lograr esa posibilidad.

Revertir la situación significaría tener que utilizar toda la cooperación destinada al país --alrededor de un mil millones de dólares este año--, para hacer grandes inversiones en infraestructura vial, en agricultura, en darle mayor valor agregado al producto agrícola, en capacitación, en más generación eléctrica, entre otras cosas.

En ese sentido, recordó que Nicaragua recibe unos 500 millones de dólares anuales de la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Centroamericano de Integración Económica, entre otros.

Pero este año se calcula que también recibirá cooperación por unos 500 millones de dólares de parte de Venezuela.

Para Vallecillo, usar el fondo petrolero venezolano para combatir la pobreza e invertir en ese objetivo, podría acercarnos a las metas del milenio.

De hecho Nicaragua nunca ha tenido una cooperación junta de cerca de un mil millones de dólares en un año.


Búsqueda de una concertación
Por lo tanto, el esfuerzo debe estar centrado, en primera instancia, en llegar a una concertación en la cual no se excluya a ningún sector de la sociedad, porque sólo si todos los nicaragüenses halamos la carreta, se podrá evitar que el país se hunda en una posible estanflación y podríamos perseguir o acercarnos un poco a las Metas del Milenio, para lo cual sólo quedan siete años.

Vallecillo señaló que se requiere realmente una visión de nación con objetivos a corto, mediano y largo plazo, para llevar al país a donde queremos todos los nicaragüenses, y que cualquier gobierno que alcance el poder, eche a andar un plan macro de crecimiento económico y social, que no se cambie con cada nueva administración.

El panorama es, sin embargo, sumamente complejo y se requiere voluntad política del gobierno y de los diferentes sectores del país. Es un elemento sumamente necesario para construir un consenso que ayude a que Nicaragua deje de ser una nación sumamente vulnerable a los “shock” externos, y pueda reponerse de medio siglo de atraso en que están sumidos 5.5 millones de nicaragüenses.



Nicaragua requiere salir del atraso

“Que haya voluntad política para salir del atraso”, clamó al respecto el economista René Vallecillo, quien recordó que Nicaragua depende en un 80 por ciento del petróleo para la generación eléctrica, lo que se ha visto acentuado con la entrada en operaciones de las plantas térmicas facilitadas por Venezuela y Cuba.

Del tema de la concertación hizo eco recientemente el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, quien explicó a EL NUEVO DIARIO que obligatoriamente hay que llegar a un acuerdo nacional, tomando en cuenta las voluntades de todos los sectores: empresarios, trabajadores, productores y el gobierno, con el propósito de alcanzar el objetivo fundamental; que no se aumenten los niveles de pobreza, algo difícil de conseguir y que este año parece continuar igual.

El funcionario apuntó que la situación, con todo su dramatismo, representa una oportunidad para poder producir alimentos, continuando con programas de distribución de semilla mejorada, otorgando financiamiento público, cumpliendo con los programas de inversión del Estado en mejoramiento de caminos para la salida de las cosechas, además de mantener inventarios de productos básicos para ayudar a la población más vulnerable.

Para Vallecillo y otros expertos como Cirilo Otero --quien es sociólogo y economista--, hay que insistir en diversos cambios, como la transformación de la matriz energética, fundamental para el país.

Añadió que esas transformaciones tardarán de cinco a diez años en realizarse, pero que son fundamentales para bajar los costos de producción para, de esa manera, lograr mayores ingresos para la población y elevar el nivel de vida.

“Creo que hay que hacer alianza estratégica entre el sector agropecuario y el gobierno, garantizar diez años de políticas públicas de acceso al crédito, fondo de garantía, desregulación de trámites, semillas, fertilizantes, para elevar los niveles de producción y comenzar a cambiar la situación del país”, puntualizó.