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Acelerar el cambio en la matriz energética del país, luchar contra la inflación, impulsar decididamente la producción de alimentos y promover la participación organizada del pueblo en asociaciones o empresas productivas o de servicios, serían acciones que tanto el Estado como la empresa privada y la ciudadanía deberían impulsar para ayudar a sacar a Nicaragua del atolladero.

El planteamiento es una síntesis del pensamiento de dos conocidos economistas y de un dirigente popular, quienes consideran que pese a la profundidad de la crisis económica y social del país, se puede hacer algo para reducir el impacto del shock petrolero y de los altos precios de los alimentos.

Al respecto el master en economía y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Hugo Mejía, sostiene que para vencer la actual situación se requiere luchar contra la inflación, y se necesita una gestión más audaz de la colaboración y de inversionistas externos.

La cooperación externa podría ayudar a salir en el más breve lapso posible de la enorme dependencia que tiene el país de los carburantes, no sólo para reducir los altos costos del transporte, sino también para generar energía eléctrica a menor precio que el actual, para poder ayudar a que la producción nacional sea competitiva.

Para Mejía, las políticas de distribución de granos básicos por medio de canales alternos para contrarrestar los altos precios y reducir el crecimiento de la inflación ya jugaron su papel, y considera que el Estado tiene que entrar a administrar precios utilizando las leyes del mercado, a fin de que no sean subidos de forma arbitraria.

El economista considera que hay indicios de que se está entrando a una etapa peligrosa de inflación inercial, que las expectativas inflacionarias se están adelantando a las situaciones y provocan mayores precios.

Mejía aconsejó que es necesario soltar el financiamiento para la producción de alimentos, antes que restringirla; que hay que acompañar esos créditos con masiva asistencia técnica a la pequeña y mediana producción de frijoles, maíz, sorgo, hortalizas, entre otras. Soltar el financiamiento requerirá que por fin se funde y comience a funcionar el Banco de Fomento.

Añadió que es fundamental el acompañamiento técnico para elevar decididamente los rendimientos del campo a mediano plazo, estableciendo programas de instrucción, incluso a través de los mismos medios de comunicación.

Por otra parte, el también economista Israel Benavides dijo que hay que determinar qué tipo de inflación es la que está afectando a Nicaragua para tomar decisiones. Asimismo, tipificó que este fenómeno que ataca al país tiene sus causas en los problemas de mayores costos en la oferta existente de bienes y servicios del país, empujadas por el aumento en los precios de los carburantes.

Benavides señaló que la vía escogida por el gobierno para restringir el circulante a través de operaciones de mercado abierto realizadas por el Banco Central, no son quizás las más adecuadas, porque al compactar la demanda de productos, se reducirá el crecimiento de la economía.

El dirigente vecinal Enrique Picado, del Movimiento Comunal, manifestó que la experiencia de esta organización le hace señalar que todos los sectores sociales, con el gobierno y la empresa privada, pueden asumir compromisos productivos para hacer frente a la situación de inseguridad alimentaria.

Para ello, aseguró Picado, se requiere de una acción decidida del gobierno para liderar un movimiento, impulsando la participación de todos los sectores nacionales, la lucha contra la inflación y por la seguridad alimentaria de la población, además de poner a trabajar la fuerza laboral en cuanta tierra haya disponible.


Aseguró que como Movimiento Comunal se han impulsado experiencias de siembras de hortalizas, musáceas, repollos, tomates, granos básicos, tanto en la costa del Lago de Managua como en Sébaco, lo que ha servido para que no sólo se abastezcan las familias que ahí viven, sino también algunos mercados; pero a la par se deberían impulsar huertos familiares y escolares, que pueden ser complemento vital para las familias nicaragüenses.