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La flota pesquera industrial nicaragüense redujo en un 50 por ciento sus salidas al mar, a causa de los altos costos de los combustibles, que constituyen aproximadamente el 60 por ciento de sus costos de operación, pero también porque los precios de la langosta en el mercado mundial están bajando, dijo Armando Segura, Director Ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic).

Según el funcionario, la situación pone en peligro el empleo de poco más de 50 mil personas, en forma directa o indirecta, y admitió que “estamos halándonos de los pelos porque el diesel es el principal insumo que utiliza la industria pesquera, y si sigue esta tendencia al crecimiento de los precios, varias empresas tendrán que cerrar operaciones en el corto plazo”.

El director ejecutivo de Capenic afirmó que el sector pesquero no puede operar con los precios actuales que tiene el combustible en el mercado internacional, por lo tanto, sólo está trabajando el 50 por ciento de la flota pesquera y “los indicadores internacionales dicen que continuará elevando su precio el petróleo, lo que nos tiene preocupadísimos porque es insostenible”.

Actualmente la flota pesquera industrial, que se dedica fundamentalmente a la pesca de camarón y langosta, es de aproximadamente 120 barcos, cien en la Costa Caribe y unos 20 en el Pacífico, y da empleo a unas ocho mil personas, pero en eso no se toman en cuenta alrededor de mil lanchas y botes de pescadores artesanales.

Según Segura, hace poco menos de un año tenían la expectativa de que el valor del barril de petróleo se contuviera en los 120 dólares, pero añadió que se han quedado sorprendidos con el crecimiento de este combustible y de sus derivados.

De hecho, el barril de petróleo en promedio se ha encontrado entre los 130 y 140 dólares, y de acuerdo con analistas ligados al mundo de las bolsas de valores, esta materia prima llegará posiblemente a alcanzar los 200 dólares, lo que hará que en la pesca artesanal más personas vuelvan en la Costa Caribe al método rudimentario de usar veleros para pescar.


Situación insostenible
Añade Segura que la situación es ya insostenible, la industria se está ahogando, tratando de sacar la nariz para respirar, para sobrevivir, y “no queremos amarrar los barcos a un atracadero porque las pérdidas son mayores dado que la naves se deterioran, por lo que están rotándolas para salir al mar a faenar.

El directivo de Capenic manifestó que están tratando de buscar soluciones al problema, estudiando la posibilidad de realizar importaciones directas de combustible para bajar costos que pertenecen al margen de comercialización de las distribuidoras, esfuerzo que están intentando realizarlo en coordinación con otros gremios pesqueros del área centroamericana.

“Requerimos hacer un pool de compras con nuestros vecinos del área para ver si través de mecanismos se puede buscar solución al sector pesqueros”, explicó, y agregó que se están buscando otras alternativas que podrían ser respaldadas por el gobierno, pero el problema actual es de falta suficiente de infraestructura para recepción y distribución.


Baja precio de libra de camarón y langosta
Se quejó que además del aumento en los costos de operación, el precio de la libra de camarón o langosta en el mercado internacional está cayendo, y eso tiene explicación en el mismo problema del combustible, que ha provocado recesión en la economía mundial, y se reduce el consumo al ser la langosta un plato de lujo.

Aseguró que están analizando incursionar también en otras actividades económicas dentro del sector pesquero, como la acuicultura, sembrando pargo, tilapia, carpas, guapote, entre otros peces, como se está haciendo en Costa Rica y Honduras, pero Nicaragua tiene las mejores condiciones para esta actividad en el área.

“La acuicultura no implica mayor gasto en combustible, pero la inversión inicial es muy alta, por lo que el giro debe ser gradual, pero aún queda el problema de qué hacer con los barcos que posee la industria pesquera en estos momentos; ahorita nadie está comprando este tipo de naves”, añadió.

Para Segura el mayor problema está en el Caribe de Nicaragua, debido a la importancia que tiene la actividad pesquera para la economía de la región, además, por el empleo que da en la zona, por lo que si la crisis se mantiene o acelera, el golpe para esa zona del país será mayor y se sentirá en todo el país, dado el aporte que la pesca tiene a nivel nacional, que en el último año fue de 122 millones de dólares.