Jorge Eduardo Arellano
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De lo local a lo nacional

Para los nicaragüenses la política nacional es el principal pasa tiempo, y es bueno que trabajemos por incidir en los procesos de toma de decisión, porque es la mejor manera de crear consenso. El problema es que siempre subordinamos lo nacional a lo local; esperamos que las soluciones vengan de arriba, en vez de buscar soluciones locales, asumiendo que la suma de estas soluciones locales puedan lograr un giro nacional. La teoría nos manda de lo particular a lo general. La historia nos insiste a ir de lo pequeño a lo grande.

En lo tecnológico, esto se observa con claridad en el ejemplo siguiente: usualmente, estando lejos de una línea de tendido eléctrico, cuyo costo resulta muy alto y las posibilidades son escasas, se desarrollan quejas y demandas, en vez de buscar otras opciones.

En muchos otros países esto simplemente determina la factibilidad de elegir un sistema alternativo de electricidad o autogeneración. Después de todo, en caso de llegar la energía eléctrica tendrán un sistema propio. Si un sistema de generación eléctrica solar, eólico o hídrico, tiene costos de setecientos a ochocientos dólares, éste debería ser el valor mínimo que pueda costar la acometida eléctrica para no optar por un sistema autónomo.

Luego viene un segundo nivel de selección y tiene que ver con la fuente de energía. Si se pretende un sistema eólico, éste es viable si la velocidad de los vientos en el lugar es mayor que 10 y menor que 80 kilómetros por hora. Para sistemas solares, estos son viables si se registran más de 3.5 KWh/m2. Por supuesto, el otro elemento a considerar es la cantidad de energía demandada, pues esto nos va a permitir identificar la viabilidad del sistema.

Las cosas grandes siempre inician en pequeño. Preocupémonos por el aporte que hacemos para lograr un resultado global, más que esperar que la globalidad nos resuelva. Ejemplo: no tirar basura al cauce va a permitir que en menos tiempo el Lago esté limpio, que con las lluvias los cauces no rebalsen y haya menos vectores promotores de enfermedades. Igualmente, ahorrar energía no sólo beneficia su bolsillo, sino que sumado a lo que todos ahorremos, el país demandará menos petróleo y por tanto habrá más divisas que podrán destinarse a otros sectores.


Carlos Javier López y Marcia Estrada
Consultores en desarrollo rural
marciaestrada@yahoo.com