Edgard Barberena
  • Managua, Nicaragua |
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Como un “vocero oficioso” del gobierno de Daniel Ortega, calificó el economista independiente Adolfo Acevedo al representante del FMI en Managua, Humberto Arbulú debido a declaraciones que el funcionario de ese organismo internacional hizo sobre el proceso inflacionario de Nicaragua.

Dice Acevedo que el funcionario oficiosamente externó posturas oficiales del gobierno tanto en lo que se refiere a nuevos pronósticos de inflación, como acerca de la naturaleza del proceso inflacionario y las políticas que se están implementando para hacerle frente.

“Preocupa que las propias autoridades del país no den la cara para rendir cuentas acerca de las sucesivas revisiones de su pronostico de tasa de inflación para el ano 2008”, dijo el especialista al formular declaraciones a EL NUEVO DIARIO.

Indicó que Arbulú “después de calificar como "heraldos negros" a todos aquellos que estimábamos que la tasa de inflación de este año sería superior a la del año pasado y de defender primero un pronóstico de inflación del 8%, luego uno del 9.5% - alegando que se sustentaba en 320 modelos econométricos”, pero las autoridades económicas del gobierno “han guardado silencio acerca de este alarmante proceso”.

“Nuestro amigo Arbulú es el que da la cara informándonos que el nuevo pronóstico oficial de inflación se sitúa en un 18-19%”, dijo el economista quien a reglón seguido indicó que el problema es que la proyección de la tasa de inflación no es solo una cifra, sino que se sustenta en un modelo que procura determinar cuáles son las variables explicativas fundamentales de la tasa de inflación”, dijo.

Diagnóstico y Políticas económicas
Estimó que la importancia de una correcta comprensión del proceso inflacionario, es que la política que se implemente para hacerle frente dependerá precisamente del diagnóstico acerca de sus causas y mecanismos de propagación.

“Esto nos lleva a una segunda fuente de preocupación, porque nuestro amigo Arbulú en su carácter de vocero oficioso de las autoridades económicas del país, ha expresado un diagnóstico sobre el proceso inflacionario, que es causa de justa alarma.

El representante del FMI “discrepa de quienes afirmamos que la tasa de inflación estaría siendo desencadenada por masivos "choques" exógenos de oferta, representados fundamentalmente por la escalada de los precios internacionales del petróleo y de los alimentos - procesos que, como lo sabe cualquier economista, no pueden dejar de impactar de manera muy fuerte sobre una economía pequeña, abierta y dependiente del petróleo como la nuestra, en la cual por los niveles de pobreza el consumo de alimentos tiene una ponderación muy alta en los índices de inflación.

“Arbulú alega, frente a quienes aprecian la inflación como un proceso desencadenado por estos "choques" de oferta, que la prueba de que esto no es así, es que la denominada "inflación subyacente" - es decir la inflación que resta después de eliminar el efecto del aumento del precio de los alimentos y el precio de la energía y los combustibles - también ha estado aumentando.

“Nuestro amigo esta separando los denominados impactos directos o "de primera ronda" del aumento del precio del petróleo y los alimentos, que se mide al aumentar el precio de la gasolina, del diesel, del gas licuado, de la urea, del agua potable, del transporte, de la energía eléctrica y de los productos alimenticios básicos -, de los efectos denominados "de segunda ronda"

Los efectos "de segunda ronda" se producen, en primer lugar, cuando estos aumentos primarios se transmiten por toda la cadena de costos y precios de la Economía, en la medida en que el combustible, el transporte y la energía constituyen insumos (y entran en los costos de producción) de prácticamente todos los sectores productivos, y a través de la matriz de transacciones intersectoriales se trasladan mutuamente sus incrementos de costos; y la urea constituye un insumo de un sector tan fundamental como la agricultura, afectando sus costos de producción.