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Desde un inicio su mamá la dejaba poner los ojos y a veces meter las manos en los cereales que preparaba. Un día Iveth Juárez Cerda (izquierda), se dio cuenta de que había aprendido a preparar todo tipo de cereales y comenzó a experimentar con ellos. “Cereales Doña Zeneyda” es una empresa familiar que empezó hace cinco años, con una venta de 10 bolsitas de cereales, y hoy tiene una producción de siete mil paquetes mensuales, lo cual le permite hasta exportar el productos al mercado de Estados Unidos.

La gran mayoría de las grandes empresas fueron en sus orígenes Pequeñas y Medianas Empresas, Pymes. En un futuro ese podría ser el caso de Cereales Doña Zeneyda, una empresa familiar que empezó hace cinco años con una venta de 10 bolsitas de cereales, y hoy tiene una producción de siete mil paquetes mensuales, y exporta al mercado de Estados Unidos.

Desde un inicio, su mamá la dejaba poner los ojos, y a veces meter la mano, en los cereales que preparaba. Un día se dio cuenta de que había aprendido a preparar todo tipo de cereales y comenzó a experimentar con ellos.

A comienzos de los años 80, Iveth Juárez Cerda vivía con su mamá en un barrio de Ciudad Sandino, en Managua, y cuenta que de ella aprendió a preparar los diferentes sabores de cereales. “Ella padecía de diabetes, y como le daba mucha ansiedad por comer, siempre teníamos cereal para que ella tomara, y un día me decidí a hacer un poco más para venderlo, y miré que a la gente que me compró le gustó”, indicó Juárez, propietaria de Cereales Doña Zeneyda.


Hoy sus ventas ascienden a varios miles de córdobas mensuales, y esto lo ha logrado a base de perseverancia. “Desde un inicio he contado con el apoyo de muchas instituciones que me brindaron asistencia técnica para irme desarrollando, eso es lo mejor que me han regalado, las técnicas para desarrollar y mejorar la calidad del producto”, señaló la pequeña empresaria.

La abnegación me permitió salir adelante

Cereales Doña Zeneyda se dedica a la producción de policereal, cereal de soya, semilla de jícaro, pinolillo, pinol, cacao y tiste. “Estos son productos ciento por ciento naturales”, explica orgullosamente Doña Iveth Juárez.

“Mi primera venta fue de 10 unidades, con un valor de 20 córdobas cada una, y recuerdo que mi primer cheque fue de 390 córdobas, hasta copia le saqué”, indica la pequeña empresaria, cuyas facturas en ventas, hoy, suman miles de córdobas, y siente que ha realizado su sueño de ver un cheque con una cifra mayor al primero.

“A través del Centro de Exportaciones e Inversiones, CEI, logramos un encuentro con un comprador en Estados Unidos, y por medio de ese contacto hemos logrado entrar al mercado norteamericano”, indicó.

Cereales Doña Zeneyda brinda empleo a 10 cabezas de familia, y en un futuro tienen pensado seguir ampliando su oferta de productos, y, por consiguiente, el número de empleados.

Estrategias para la atención
A juicio de esta pequeña empresaria, lo principal en este negocio consiste en ofrecer lo que los clientes desean, tratando principalmente de que estos queden satisfechos.

Que la calidad del producto sea superior a la de los competidores en el mercado, además de conocer los gustos de los clientes. Ofrecer una amplia variedad de productos y diferentes sabores.

“Hay que aprovechar que las personas del extranjero valoran bien los productos de nuestro país”, indicó la empresaria.