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Esta es verdaderamente una fase crítica para lograr que la visión de Seguridad cale dentro del individuo. Se denomina “imprinting” y consiste en la fijación de los valores organizacionales en el nuevo empleado. Este no es un evento, es todo un proceso.

Es importante que la persona pueda familiarizarse perfectamente con la cultura organizacional, para lo cual es necesario brindarle sesiones formales sobre ¿cómo operan las reglas?, procedimientos y prácticas correctas de seguridad. No es cosa de media hora.

Debe hacerse énfasis sobre las reglas cardinales de seguridad, aquellas disposiciones inviolables y compartidas que deben dar contenido a las conductas esperadas a ser replicadas por todo el personal. 

Generalmente, estas reglas son pocas pero fundamentales, por ejemplo: 1) Nunca desactivar dispositivos o equipos de seguridad; 2) Usar siempre el equipo de protección personal indicado para la tarea; 3) Todos los incidentes de seguridad deben ser reportados sin excepción. En otros casos, se incluye también el jamás realizar una tarea bajo alcohol y drogas.

Deben ser la norma de actuación esperada a ser cumplida por todo el personal, pero principalmente, demostrada por la alta dirección. En empresas organizadas, la trasgresión a estas disposiciones asegura una acción disciplinaria final.

Por el bien personal y común
Otro elemento debe ser la promoción de un ambiente que asegure el aprendizaje de los incidentes, especialmente, que la adherencia a las normas y procedimientos de seguridad se hace por el bien personal y común, y no por una instancia “policial” o represiva, que es por lo cual muchas veces el personal desarrolla “anticuerpos” ante los supervisores o personas del área de seguridad. Esta es una receta segura para el fracaso.

La persona deberá ser entrenada suficientemente con el trabajo que estará ejecutando, sobre todo, en las tareas de mayor riesgo, realizando los procedimientos seguros de forma estricta, para lo cual, deberá brindársele tiempo suficiente para entender el alcance de la tarea.

Así como la comprensión del proceso de causación de incidentes, cuyo enfoque no debe ser el consabido y erróneo “cero accidentes”, sino cero comportamientos inseguros, ya que la persona posee en sí misma el poder para elegir -hacer o no hacer- la acción u omisión que lleva a un incidente. Actuar con seguridad es una decisión solitaria.

La persona encargada de la supervisión debe estar concentrada en cómo este proceso sea completado exitosamente para el nuevo empleado. Deberá asignarle un “padrino” o “madrina” con probadas competencias en el área de Seguridad para que pueda continuar la formación en cómo realizar las tareas de acuerdo con las expectativas correctas. 

El proceso en realidad nunca termina, porque el aprendizaje es un proceso continuo.

¿Cómo es el proceso de inducción y entrenamiento del personal en su empresa?

¿Tiene su organización reglas cardinales de seguridad?

Siendo usted gerente en su empresa, ¿cómo modela usted los comportamientos de seguridad ante su personal?

noalosaccidentes@gmail.com
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