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Funge nombrado director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Desarrollo, INDE, desde hace más de cinco meses.   Aunque él refiere que ha estado vinculado a la entidad desde hace 13 años.

Es experto en la formulación de proyectos y se considera un nicaragüense “con suerte”, ya que según dice, ha estado en instituciones privadas y públicas “por varios años”. 

Es decir “he sido un trabajador con estabilidad”, comenta Guillermo Rivera Cáliz, Director Ejecutivo de INDE.  Aunque en realidad en su quehacer pesan   su experiencia y profesionalismo. 

En términos de la institución, Rivera explica que están elaborando un plan estratégico que les va a permitir fortalecer a INDE en el país. “Vamos a reforzar los siete capítulos que tenemos en Nicaragua, es un plan para los próximos cinco años, que es el inicio de los próximos 50 años de la entidad”, afirma.

El enfoque está puesto en programas como Educrédito con énfasis en la educación técnica y Emprendedores Juveniles sin desligarse de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa,  Mipyme.

Rivera señala, en ese sentido, que se trata de un sector con “muchos” problemas.   “(Las Mipyme) no conocen mucho de su competencia ni del mercado. (Además) tienen una mano de obra que no está muy bien calificada. Hay deficiencia en la mano de obra”, recalca. 

Pero esto es reiterativo año con año…

No hemos podido avanzar mucho en esa línea. Lo que pasa es que  los empresarios tienen altos costos de producción al no tener mano de obra suficientemente entrenada, y al no tener equipamiento moderno tienen sus máquinas obsoletas, entonces sus costos de producción se les elevan más, también tienen resistencia de usar las tecnologías de información y comunicación.

¿Qué influye en esto?

Uno: tienen que hacer la compra del equipo; dos: Internet tampoco es tan barato en Nicaragua, y tres: no tienen la posibilidad de recibir entrenamiento tan fácilmente para ponerle las manos a la computadora  (por otra parte) las empresas que no registran sus operaciones, muchas de ellas ni siquiera tienen cuantificado el costo de producción de los servicios o productos que ofrecen, entonces no saben si están vendiendo o ganando. En estos momentos nosotros no vemos quién puede estar apoyando a los empresarios para facilitarles este tipo de servicios.

El Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria y Cooperativa prevé resolver eso, ¿usted qué cree?

No manejo información sobre eso, no puedo hablar de esa iniciativa. Pero sí los empresarios mantienen todavía esa problemática del tradicionalismo. A veces  se resisten a cambiar la forma en que han venido trabajando. Nosotros experimentábamos que cuando ya llegaba el consultor tenía que trabajar bastante para decirle: mire esto se puede hacer ahora modernamente de esta forma y así se puede tener un avance, pero hay resistencia. Aún los propietarios de Mipyme creen que la forma en que el abuelo le enseñó a su papá, y así sucesivamente, creen que es la manera correcta de hacer las cosas y es una resistencia tremenda al cambio.

¿En qué sectores es más evidente?

Nosotros lo identificamos en el sector madera-mueble, cuero-calzado e incluso en el sector agropecuario. Eso evidencia que nuestros empresarios todavía requieren de tener una asesoría más sistemática, requieren que se les dé entrenamiento porque esto es un cambio de conducta, de actitud, de abrirle la mente para que vean que siempre hay espacio para mejorar y se pueden hacer mejor las cosas. Pero si no tienen la posibilidad de ese acompañamiento, entonces se hace mucho más difícil.

Desde INDE ¿qué están haciendo en ese contexto?

Tenemos muchas ideas de proyectos para apoyar a la micro, pequeña y mediana empresa; a los jóvenes y a las mujeres.  Estamos elaborando ahorita un proyecto que va a premiar a aquellos jóvenes destacados, a los mejores alumnos de la Secundaria, y estamos tratando a través de la industria azucarera firmar un proyecto para que apoyemos a ese segmento a través de Educrédito. (Por otra parte), estamos queriendo impulsar un proyecto que dé la oportunidad a los jóvenes de insertarse a la vida laboral sobre todo en el Occidente del país.

De cara a las Mipyme seguimos haciendo gestiones para ver si es posible que podamos reactivar una prueba piloto del proyecto de bonos. Ahí planteamos la posibilidad de hacer un proyecto piloto con la colaboración del Cosep, Consejo Superior de la Empresa Privada, para reactivarlo por algún período y facilitarles los servicios de capacitación y asesoría técnica a los empresarios. Con los jóvenes seguimos trabajando a través del programa Emprendedores Juveniles, queremos que los jóvenes que tengan aptitudes empresariales logren coronar la formalización de un pequeño negocio y se conviertan en empresarios.

Ha referido que harán énfasis en la educación técnica, ¿eso por qué?

Hemos identificado que hay un gran vacío de técnicos especializados en Nicaragua. Las carreras técnicas, no sé por qué, las conciben como que fueran de segunda categoría en Nicaragua, sin embargo, hoy día el país necesita de técnicos especialistas calificados y nosotros con Educrédito  queremos y estamos haciendo gestiones, contactos con algunas organizaciones, para hacer alianza de tal manera que podamos traer jóvenes a Managua sobre todo de los departamentos de Nicaragua para que se vengan a formar en carreras técnicas especiales.

¿Por ejemplo cuáles?

Queremos contribuir a formar mecánicos industriales, técnicos en electrónica y técnicos en manejo de alimentos. También estamos viendo la posibilidad de formar técnicos en administración con la  Fundación Victoria. La Fundación  tiene un programa que trabaja formando jóvenes  con una calidad de primer nivel, estos muchachos estudian dos años una carrera técnica y prácticamente ya cuando van a salir… un montón de empresas están esperando para captarlos porque salen muy bien calificados. Actualmente, hay problemas en general en la educación técnica.

Sigue el divorcio entre demanda y oferta….

Bueno, el Inatec, Instituto Nacional Tecnológico, que es la institución del sector público que ofrece o debería ofrecer la posibilidad de que los empresarios puedan entrenar a sus trabajadores en los centros del Inatec, tiene una oferta que no responde a las necesidades de los empresarios. Entonces hay un gran vacío en ese sentido. Nosotros como INDE desde el sector privado queremos ver de qué manera contribuimos a dar una pequeña respuesta, en ese sentido, porque hay una necesidad grande de técnicos especialistas y es por eso que estamos haciendo esas alianzas para formar jóvenes bien calificados que rápidamente se puedan introducir a la vida laboral. Hace poco se hizo un estudio de la AID, donde dejan claramente expresado que hay casi un divorcio entre lo que se requiere por las empresas y lo que se está atendiendo a través del Inatec.

¿El sector privado por qué no actúa?

Desde el sector privado no vamos a invertir en poner escuelas (técnicas), hacer esos niveles de inversión para ir a competir con el Estado porque ¿cómo vamos a competir con el Estado? No, no te podés comparar con él. Ahí entonces necesitamos que se defina el rol del Inatec, porque el Inatec norma, define políticas y vende servicios también. Consideramos que el Inatec debería quedarse desde el punto de vista de normar, de legislar y dejarle la capacitación a las escuelas privadas.

Aparte de que ahora se está dando otra cosa, me decía un socio nuestro en Matagalpa que él se está viendo afectado porque él como empresa privada no les están dando alumnos, ya que el Inatec los está enviando a otras escuelas de modo que las escuelas privadas (como las del socio)  independiente de la entidad se están viendo afectadas. No sé que está pasando. Por otro lado, Inatec no está financiando las capacitaciones de forma completa al empresario.

¿Cómo así?

Inatec recibe al menos US$3.1 millones mensuales en concepto del pago del 2% que los empresarios deben entregar al Inatec. La mitad, el 1% va para los gastos operativos del Inatec y el otro 1% debería ser retribuido a los empresarios en servicio. Estamos hablando de US$1.5 millones que deberían regresarles a los empleados que esa es plata de los empresarios que pagan mensualmente, entonces un empresario dice: yo quiero enviar a mis trabajadores a un curso y ese curso vale C$20 mil y dura cuatro días, por decir algo, viene el Inatec y te dice que un mes antes debes enviarle la solicitud. Después que la reciben y la revisaron te dicen: del total te vamos a financiar 12 mil y los otros 8 mil tenés que pagarlos, entonces ni siquiera te financian lo que vale un curso independientemente que vos hayas pagado el 2%.  

¿Qué tan recurrentes son esos casos?

Cantidades de empresas me dicen de que no les financian lo que vale la totalidad de un curso, aun así hayan pagado más. Otro problema que también hay con el Inatec es que ellos ya para octubre cortan la recepción de solicitudes y los empresarios siguen pagando octubre, noviembre y diciembre el 2%. Pero si solicitas un curso ya en noviembre te dicen: no, ya cerramos ahora hasta el año que viene y los empresarios siguen pagando el año, no recuperan ese dinero.

Como INDE ¿qué proponen?

En INDE estuvimos desarrollando un sistema de capacitación para la micro, pequeña y mediana empresa que funcionó,  lo hicimos por 10 años, fue el sistema de bonos. Este fue muy equitativo, muy transparente, lo probamos y funcionó bien.  Con un pequeño aporte de lo que pagan los empresarios, nosotros pudiéramos hacer una prueba piloto con el sector público para darle a los empresarios servicios de capacitación y asesoría técnica utilizando el mecanismo que ya ha sido probado por INDE, eso pudiera ser una forma de trabajar que podría satisfacer la demanda que tienen los empresarios de la micro, pequeña y mediana empresa.

"Hay un gran vacío de técnicos especializados en Nicaragua… sin embargo, hoy día el país necesita de técnicos especialistas calificados”.