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La tendencia alcista del precio del petróleo a nivel internacional se está convirtiendo en una “olla de presión” que en cualquier momento estallará contra las escuálidas economías de los hogares más pobres del país, opinaron economistas independientes y empresarios.

Nicaragua está experimentando la semana número 11 del incremento a los combustibles, y además de eso, el mismo Ministerio de Transporte e Infraestructura, MTI, confirmó que el país tiene los precios de los combustibles más altos de Centroamérica.

El sector empresarial en general se encuentra preocupado por el impacto que los derivados del petróleo tienen en los costos de producción, cuyo precio tiende a continuar elevándose, según los analistas internacionales.

Mario Amador, Presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua, Cadin, afirmó que está claro que lo único que les queda a los empresarios es ahorrar costos y hacer más eficientes sus procesos de producción, para amortiguar el impacto del alza en los combustibles y en la energía eléctrica, que de acuerdo con sus propios cálculos, se han elevado en un 10% desde que comenzó el año.

Azucareros entre los más golpeados

“Como sector industrial, el costo de los combustibles es uno de los efectos más importantes para la producción de las empresas, pero en el caso del azúcar, que  es el sector que más conozco, el combustible representa el 50% de los costos de producción. Tenemos que transportar seis millones de productos de los cañaverales a los ingenios y de los ingenios a los cañaverales; eso significa 300,000  viajes de furgón, más movimientos de tractores, entre otros”, expresó Amador.

Buscar el ahorro

Eduardo Fonseca, Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Caconic, explicó que para el sector que representa, la tendencia alcista de los combustibles es “preocupante”, porque se espera que se disparen los costos de los productos de mayor consumo entre la población, incremento que hasta este momento ha venido asumiéndolo el empresario.

Fonseca no descartó que algunos sectores como el de transporte, por ejemplo, trasladen el alza de los combustibles al usuario, lo que afectaría directamente la economía en general.

Indicó que la empresa privada ha estado acercándose al gobierno para buscar posibilidades alternas que le permitan aminorar el impacto, y señaló que una de las propuestas que han hecho es sacar más provecho de los convenios que el país tiene con Venezuela en temas de petróleo.

A pesar de todo, aseguró que,  entre enero y febrero, el comercio ha registrado un incremento del 20% en relación con 2011, y que esperan que aumente ese ritmo en Semana Santa.

Crudo amenaza con llegar a US$150

Aunque se esperaba que la solución a la crisis de Grecia provocara una baja en el precio del petróleo, el bloqueo a Irán mantiene la tendencia al alza del producto en el mercado internacional.

Según analistas internacionales, se espera que el petróleo llegue a rondar los US$150 por barril, mientras que se había estimado que andaría por US$95.

El incremento del precio del petróleo afecta incluso a las economías desarrolladas, y es aún más preocupante para los países pobres, dependientes de los hidrocarburos.

La tendencia alcista del petróleo dispara la inflación, pero también se considera que puede provocar un estancamiento en el crecimiento de la economía, lo que unidos resulta en “estanflación”, un término utilizado por algunos expertos para explicar el impacto combinado de inflación con estancamiento económico, según destaca el boletín RAC International, especializado en temas económicos.

Inflación pude cerrar en 10%

Para el economista René Vallecillo, esta tendencia alcista del petróleo está ejerciendo presión, en primer lugar, en la inflación del país, que ya comenzó a dispararse, al pasar de 0.13% en enero a 1.23% en febrero, para acumular en lo que va del año un 1.36%.

De continuar la tendencia, el país estaría buscando una inflación de 10%, cuando la meta proyectada era del 8%, advierte el economista.

“El problema fundamental es que impacta en la canasta básica y en el poder de  adquisición de compras de los trabajadores, de los asalariados”, expresó Vallecillo, quien advirtió que el mayor impacto se sentirá en los costos de los alimentos, lo que en consecuencia se traduciría en una presión social de aumentos salariales.

“Lo único que podemos hacer es ahorrar energía y combustible”, concluyó el analista.