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Uno de los riesgos más significativos que existe en Seguridad Ocupacional es el personal contratista.   

Con certeza, el personal que se contrata en la calle, o que es provisto por empresas contratistas, no solamente pueden carecer de formación en el área de Seguridad, sino que, -más grave aún- arrastran defectos de formación o prácticas inadecuadas de trabajo, que hacen que su conducta y desempeño los conviertan en los blancos más inmediatos para un accidente laboral.  

La mayoría de las veces, las empresas contratistas para trabajos de mediano y alto riesgo, son meramente proveedores de fuerza operativa, sin requerimientos adecuados a la naturaleza del trabajo, simples “planilleros”.

El problema surge cuando ocurre un accidente y se analiza en retrospectiva el proceso de contratación de este personal; se verá que hay brechas, errores y omisiones, que naturalmente conllevan a la ocurrencia de accidentes en una forma muy predecible.

Las empresas que aspiran a competir en el mercado internacional encuentran que los estándares internacionales han cambiado.  
La excelencia operacional pasa necesariamente por el hecho de no tener accidentes de trabajo, y hoy día, -globalmente- un accidente ocurrido a un contratista es igual que si le ocurriera al mismo(a) gerente general.

Al no existir en el país procesos robustos de acreditación y supervisión de empresas proveedoras de personal contratado para trabajos de riesgo, las empresas -u omiten el debido proceso de acreditación, o bien, se realiza de una forma inadecuada-, resultando que el desempeño en seguridad sea muy bajo, no obstante, la exposición del personal es mayor.

Algunos consejos
Algunas guías para seleccionar personal contratado:
Escoja compañías con referencias creíbles de buen desempeño en seguridad.

Conduzca un proceso de acreditación estricto propio que asegure que la compañía contratista tenga políticas definidas de Seguridad,

Salud y Ambientales.   
Compruebe que exista soporte documental de los entrenamientos brindados a su personal, así como una guía de procedimientos escritos de trabajos de mediano y alto riesgo, que reflejen las operaciones que han sido ya “masterizadas” por ese personal.

Las estadísticas sobre accidentes -aunque reactivas- proveen una idea del desempeño.  El grado de formación de los supervisores a cargo del personal es imprescindible.

El capataz del pasado -o el supervisor inadecuadamente formado- son un riesgo de seguridad en el mundo actual. Revise si ellos mismos conducen auditorías e inspecciones de seguridad documentadas, así como el proceso de inducción y entrenamiento inicial y periódico.  

Examine si hay metas definidas y específicas sobre las metas de seguridad, entre otros.
¿Están las compañías contratistas de su empresa interna o externamente acreditadas?

¿Existe un protocolo de evaluación para la acreditación interna de estas empresas?

¿Cómo comparan las empresas contratistas de su negocio con aquellas de compañías de clase mundial?

¿Quién y qué tipo de entrenamiento se provee al personal contratista de su empresa?

¿Prefiere no saberlo y seguir cómodamente en el desempeño de seguridad actual?