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No hacen bulla, pero generan impacto. Desde 2007, la escuela de negocios de Wake Forest, una de las 25 mejores universidades de Estados Unidos, atiende a  las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Mipyme, nicaragüenses, con seminarios que salen de lo convencional, por su costo y  metodología.  Es la primera en hacerlo de forma constante.

El gerente general de Todo Bambú, Alejandro Soza, lo sabe. Él desde hace dos años dirige la empresa en Managua,  donde ofrece mobiliario y accesorios hechos con ese material.

“Ofrecemos algo realmente novedoso”, resalta Soza, pero admite que  ni aún así   alcanzan el nivel de ventas que quieren en el negocio, pues a la fecha solo contabilizan entre US$6,000 y US$7,000 en el indicador.

La aspiración de Soza es generar el doble de esa cifra. Con eso en mente, el gerente  aplicó, junto a otros pequeños empresarios de otros sectores económicos,  al seminario “Destreza para tu Empresa”, que ofrece durante dos días  Wake  Forest University, en la capital, tres veces al año: en enero, marzo y agosto.

Tras el primer día del taller,  Soza asegura que lo logrará. “Recibí conceptos  básicos de finanzas que me permitirán tomar decisiones rápidas. También hablamos del mercado, y comprendimos cómo manejar las redes de negocios, esto beneficiará nuestra relación con los clientes y con los proveedores”, refiere.

Además, consiguió algo que no esperaba: alianzas estratégicas con otras empresas que son parte del seminario, y con ello podría generar más confianza en el consumidor.

El empresario de transporte urbano Aníbal José Tenorio Morales, también parte del grupo, dice, en cambio, que el diagrama relacionado con el proceso de producción y con el flujo de  costos, que aprendió el primer día, le ayudarán a detectar los “cuellos de botella” de su empresita.

Además, le servirá para fijar los costos y  precisar adecuadamente el precio del servicio que presta, ya que su objetivo es agrandar la empresita pasando de dos a tres microbuses este año.  

Método con motivación

El  empresario Nelson Linares,  de El Arte Secia, en Masatepe, también cree que ya tiene las herramientas para sacarle el jugo a su negocio.

 “Con más certeza, ahora puedo fijar un precio más razonable al producto y hacer uso de la publicidad a través de la web, porque en el seminario nos enseñaron cómo subir y bajar fotos, y cómo proyectarnos en las redes sociales como Facebook. En realidad nos motivan”, subraya, precisando que cada ocho meses comercializa entre 70 y 80 juegos de muebles.

Pero “quiero aumentar la producción en un 20%, y enfocarme no solo en fibra sino también en madera sólida. Ahora me siento  capacitado. El curso me ha ayudado, es diferente desde quién y cómo enseñan, y desde quiénes participan”, menciona.  

La preselección de las Mipyme se realiza a través de organizaciones empresariales de trayectoria como la Asociación de Productores, y Exportadores de Nicaragua, Apen, y Ágora Partnerships.

“Se hace esa selección, porque  nuestro material no funciona en gente con el mínimo de conocimientos o con gente demasiado experimentada”, indica el catedrático de Wake Forest,  Ajay Patel.

“(Por otro lado) definimos que sean de diferentes sectores para que el intercambio de ideas sea más fructífero, porque en un grupo diverso se piensa diferente, y  lo que queremos es que la gente genere ideas innovadoras, ideas que no han pensado pero que les ayuda a transformar su negocio”, subraya.

El seminario lo imparten estudiantes de maestría de contabilidad y de administración de empresas como parte de su pensum. Las maestrías   conllevan uno y dos años en Wake Forest.  Son personas, además,   que ya han ejercido en el mundo empresarial.

En dos días, los estudiantes asistidos por tres profesores imparten el seminario en inglés, echando mano de traductores locales. La primera parte del taller la dedican  a la lluvia de ideas o a la generación de ideas.  

Luego enseñan cómo evaluarlas  a través de diagramas referidos a procesos de producción. Una vez que comprenden eso, les enseñan sobre costos y contabilidad. Allí entran indicadores como costos fijos,  variables, punto de equilibrio y hasta el  mercadeo. En la segunda parte del seminario, incluyen cómo formar y aprovechar las redes de negocios y la publicidad, entre otras cosas.  

Al final, “nosotros queremos poner todas estas cosas juntas para que tomen mejores decisiones,  porque cada vez que tomamos una decisión impacta un área de la empresa y a la vez en otras. Es como un efecto dominó”, comenta Patel.

En un segundo seminario, que es más avanzado,  recuerdan lo que aprendieron en el primero --como el diagrama de flujo de costos-- y se exponen nuevamente al mercadeo: fijación de precios, mapas de valor y  promoción.

Tras eso, “les enseñamos las estrategias  de cómo comenzar a pensar a largo plazo y de manera estratégica. Luego les damos un caso, que fue escrito por uno de nuestros profesores y usado para estudiantes de posgrados, para que lo trabajen. El reto es  hacer de la empresa en estudio una empresa rentable”, dice el profesor.

La parte final del curso está relacionada con el comportamiento organizacional.  “Este componente es para ayudarles a motivar a los empleados, a liderarlos, porque esto también tiene un impacto en la empresa”, argumenta.  

Costo además es simbólico

Las clases duran ocho horas, con recesos que incluyen refrigerio y almuerzo. Por esto cada empresario paga US$50. Es decir,  pagan apenas un poco más del 12% del costo real del curso, que en Estados Unidos vale US$450.

De acuerdo con Patel, la  cantidad  que asumen las Mipyme solo ayuda para costear los materiales y la comida. Otra ventaja es que las empresas tienen seguimiento. Cada estudiante-docente lleva un portafolio de los negocios participantes con sus observaciones. Esto les permite
asesorarlas e ir evaluando sus avances.

Luis De la Cruz, estudiante dominicano que cursa el segundo año de la maestría de administración de empresas en Wake Forest, especifica que cada seminario en Nicaragua implica una semana para ellos.

De la Cruz refiere que lo que más admiran del país, aparte de su belleza, es la visión de emprendedurismo.  

“Aquí (en el país) se aprende el deseo de tomar riesgos, de expandir los horizontes. Los estudiantes-docentes aprenden que en países del Tercer Mundo hay un montón de personas tan preparadas como las que están allá (en Estados Unidos)”, apunta.

De la Cruz se graduará en mayo próximo y trabajará en una multinacional, pero su meta a futuro es la de encontrar un empleo que le permita enfocarse en Latinoamérica.

Natasha Gaggar, otra estudiante de la maestría de negocios, añade que en Nicaragua le ha impresionado encontrar a muchas mujeres vinculadas en la rama empresarial en una cultura “de hombres”.

“También me ha impresionado ver lo sofisticados que son los negocios. Pensé que eran más sencillos, pero tienen complejidad y análisis”, recalca. 

Gaggar suma a lo anterior que en Nicaragua las Mipyme son receptivas y propositivas, lo que hace más ameno el curso. “Los admiro, además, porque trabajan con pocos recursos y salen adelante. Esto me impresiona, me emociona, es de inspiración para mí”, puntualiza.