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Contratar a un egresado de una escuela técnica es un riesgo, según la experiencia de algunos empresarios. La mayoría de técnicos graduados casi siempre tienen que recibir más capacitación en las empresas que los contratan.

La oferta de mano de obra calificada es poca en el mercado laboral nicaragüense.

La falta de equipos tecnológicos en las escuelas, pocas horas de clases teórico-prácticas y una gran cantidad de empíricos en el mercado laboral, son problemas que afrontan los empresarios al contratar mano de obra técnica.

“Muchas escuelas no van a la vanguardia de los avances tecnológicos”, afirma el gerente de Posventa del Grupo Q, José Robinson Jirón, al señalar una de las debilidades que tienen los centros de capacitación.

En el área de talleres de esta empresa que vende automóviles, el 80% de los trabajadores son técnicos, con más de una década de experiencia. Los que aplican a una vacante deben realizar un examen de admisión “en la parte técnica y en el área de recursos humanos”, como parte de los procesos de selección, señaló Robinson Jirón.

El jefe de taller de este grupo empresarial, Rubén Mena, manifestó que otra debilidad es que las escuelas segmentaron algunas carreras relacionadas a la mecánica, lo que contraviene con el interés de las empresas que buscan un trabajador que posea conocimientos integrales en diesel, dirección, frenos, gasolina, electrónica y otros aspectos.

“El Intecna (Instituto Tecnológico) en ese aspecto antes estaba bien estructurado, pero desde que dividió la carrera los técnicos vienen con más debilidades. Otra debilidad también es la falta de la teoría, y estando acá les abrimos los manuales para que puedan estudiar las marcas que distribuimos”, explicó Mena.

La empresa constructora D´Guerrero Ingenieros, que está a cargo de la construcción del nuevo edificio de cinco plantas de la Universidad de Ingeniería, UNI, ha contratado maestros de obra, albañiles, carpinteros, armadores y soldadores formados a base de experiencia.

El ingeniero residente del proyecto Edificio UNI, José Guerrero, señala que la mayoría de los albañiles que trabajan en la obra se han formado en el campo, es decir de forma “empírica”, porque los técnicos egresados de las escuelas salen con “mucha debilidad”.

“El campo es lo que les da la práctica. (Los egresados) no tienen experiencia en el trabajo y más bien hay que enseñarles, vienen con la teoría. Yo he tenido la oportunidad de evaluar gente que viene del Cecna y del Intecna, por ejemplo, y como que les dan poco tiempo de clases”, apunta Guerrero.

La situación es similar en el Ingenio San Antonio, ISA, ubicado en el Occidente del país. Aquí la fuerza laboral tecnificada que llega de las escuelas tecnológicas no tiene la suficiente experiencia; y por eso, esta fábrica azucarera ha sido un “centro de aprendizaje”, señala un informe de la empresa.

Al año, el ISA puede solicitar 1,056 personas en promedio, entre técnicos básicos, medios y superiores. “En los últimos años las empresas han venido aumentando su demanda, lo que ha creado un incremento en el pago de técnicos experimentados fomentando la rotación de personal de una compañía a otra”, informó este ingenio azucarero.

En el barrio Augusto César Sandino, la empresa Nap Ingenieros ejecuta un proyecto de agua potable y alcantarillado sanitario y contrató a unos 20 obreros, entre ellos maestros de obra tipo A, con una vasta experiencia.

“Es gente de trayectoria que ha trabajado en otros proyectos. La compañía está abierta a darle oportunidad a personas que puedan desempeñarse y que están saliendo de carreras técnicas”, señaló Miguel Rosales, supervisor del proyecto.

Demanda versus oferta
 La gerente de Recursos Humanos del Ingenio Monte Rosa, María Alejandra Zurita, señaló que la demanda de técnicos es bastante estable, aunque anualmente puede aumentar en dependencia del crecimiento de la zafra azucarera.

Monte Rosa, con el apoyo de la Fundación Pantaleón implementó una escuela de bachillerato técnico con el propósito de “cubrir algunos puestos críticos”, para los que no hay mano de obra disponible en el mercado laboral, señaló Zurita.

“Por ejemplo, un operador de ‘tachos’, que son los evaporizadores de los turbos de las fábricas”, explicó Zurita. La escuela del Monte Rosa cuenta con el aval del Instituto Nacional Tecnológico, Inatec, que aprobó el pensum académico que presentaron los maestros.

En Managua, la empresa Durman, dedicada a la comercialización de tuberías de PVC, demandó el año pasado 15 técnicos, entre electricistas, fontaneros, torneros, soldadores y ebanistas. Solo lograron contratar a cinco, pero es mano de obra empírica que no cuenta con certificaciones o diploma que los acredite.

“La demanda es constante, pero al final es mejor formarlo internamente para quedarse con ellos por buen rato. La gran fortaleza es la experiencia, la debilidad es que no cuentan con las debidas capacitaciones para realizar un trabajo más técnico, para poder preparar informe y/o ofertas técnicas”, puntualizó un trabajador de la empresa.

En Coca Cola FEMSA de Centroamérica, la rotación de personal técnico en los últimos tres años ha sido muy baja, incluso la de técnicos que en ocasiones se contratan respondiendo solamente a las “necesidades inmediatas del negocio en Nicaragua”, respondió la gerente de Asuntos Corporativos, Melissa Delgado Barboza.

Cuando requieren contratar mano de obra técnica, la primera opción es buscar un candidato a lo interno de la empresa para fomentar el crecimiento profesional del personal, de lo contrario el segundo paso es reclutar jóvenes estudiantes o egresados de las carreras de Ingeniería Industrial, electromecánica o tecnologías de alimentos.

En ocasiones, responden los empresarios, hay “escasez” de mano de obra.
“Hay su tiempo de escasez, cuando hay bastantes proyectos ellos buscan irse a otra empresa. Ahorita lo que hemos demandado ha venido, la gente que hemos necesitado”, agregó Guerrero.

Rodrigo Lacayo, arquitecto encargado de la obra del nuevo edificio del Poder Judicial, señaló que exigen a la empresa contratista, en este caso el consorcio FFC-MSG, mucha calidad en la mano de obra.

“Esta es gente calificada, entre ese personal hay muchos que vienen de los institutos de capacitación técnicos de Nicaragua. Nosotros no ahondamos tanto dónde es que estudió, pero una persona que dice que está capacitado para una formaleta tuvo que tener una formación técnica”, explicó Lacayo.

En un año al mundo laboral
El coordinador de Estudios y Desempeño del Instituto Técnico Don Bosco, de Managua,  Joaquín Vásquez, afirma que las carreras con más demanda son las que tienen que ver con Informática,  Computación, Mecánica Automotriz e Industrial.  “En Don Bosco todos los cupos están llenos en esas carreras, aunque  las  de Panadería y Belleza también tienen una buena demanda”, remarca.

Otras, como la Carpintería, tienen menos demanda. “Ahora estamos ofreciendo un paquete de soldadura y carpintería, para que el muchacho que sepa hacer un mueble pueda también trabajar el metal”, explica Vásquez.

La demanda anual del centro es de 500 alumnos en dos turnos, y este marzo pasado graduaron a 360 estudiantes de todas las carreras.

“Nuestras estadísticas nos indican que el 70% de los estudiantes de carreras técnicas logran encontrar trabajo en menos de un año”, asegura el profesor de Mecánica Automotriz del Centro de Capacitación Nicaragüense Alemán, Cecna, Armando Hernández.

La Computación también figura entre las preferidas. Eso se debe, de acuerdo con Hernández, a que los estudiantes piensan que “es más sabroso ir a sentarse a una oficina con aire acondicionado”.

En Granada, el Instituto Tecnológico  Nacional, Intecna, ofrece trece carreras técnicas en los niveles de Bachiller Técnico, Técnico Medio y Técnico Superior.

Al igual que en Don Bosco y el Cecna, en el Intecna la carrera de Mecánica Automotriz es la que destaca en demanda. Le siguen Electromecánica, Electrónica Industrial, Química Industrial y Guía Turístico Bilingüe.

Mercado pide doble preparación
 Sin embargo, el subdirector del Intecna, Francisco Hernández Mendoza, afirma que el mercado está demandando profesionales con  doble preparación, según un sondeo que realizaron.

Los requieren con dos carreras, “que sean multifuncionales”, enfatiza. El subdirector  comenta que las empresas plantean que requieren personas para mantenimiento eléctrico, pero al mismo tiempo con conocimientos de mecánica.

“Por eso nosotros analizamos la situación y decidimos unir la carrera de Mecánica Industrial con Electricidad. Así nace la carrera de Electromecánica, que la estamos ofreciendo en los niveles de Bachiller Técnico y Técnico Superior”, expresa.

Para Hernández Mendoza, esa es la tendencia en las carreras técnicas. “Quizás se deba al interés de las empresas de querer reducir los gastos y con una misma persona atender varios aspectos”, comenta.

El sondeo también arrojó que quieren constructores que sepan diseñar. “Pero nosotros todavía no hemos hecho esa fusión entre Arquitectura y Construcción Civil, porque creemos que son dos aspectos complejos que deben verse por separado”, enfatiza. Las empresas de Granada solicitan profesionales de Mantenimiento Industrial, Electromecánica; y los hoteles buscan Guías Turísticos Bilingüe.

Propuesta del Cosep
 El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri, dijo que “desde que existe Inatec siempre ha sido una política de los diferentes gobiernos devolver solo una parte  del 2% a las empresas, destinado a capacitaciones (del personal) y no integralmente”.

“Inatec decide, en este momento, dónde enfocar y utilizar esos recursos, y lo que estamos queriendo es hacer un planteamiento donde se tomen en cuenta estudios (sobre la demanda de carreras técnicas)  y se dirijan las carreras  a esos sectores”, añadió.

Aguerri afirmó que Inatec está priorizando carreras en el área agrícola y mecánica. “Pero estamos hablando de que hay subsectores que tienen una demanda y que hay que crear esa oferta, estamos hablando de cuero-calzado y de la misma manufactura que se ha convertido en una oportunidad alterna para Nicaragua”, dijo.

EL NUEVO DIARIO intentó conocer la posición del Inatec, pero no se logró hablar con sus funcionarios.

El presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Conimipyme, Gilberto Alcócer, coincide con Aguerri en que no hay correspondencia entre la demanda de profesionales del sector empresarial y la oferta académica actual.

“Hay un gran vacío en ese sentido. Entonces lo que estamos haciendo como Conimipyme es la de establecer acuerdos, por nuestro lado, para empujar las áreas técnicas que se ajustan a nuestras demandas especialmente en sectores de lácteos, madera-mueble, cuero-calzado, artesanía, turismo, agro, textil-vestuario y los servicios de desarrollo empresarial”, afirma.

Contratar a un egresado de una escuela técnica es un riesgo, según la experiencia de algunos empresarios. La mayoría de técnicos graduados casi siempre tienen que recibir más capacitación en las empresas que los contratan. La oferta de mano de obra calificada es poca en el mercado laboral nicaragüense.

La falta de equipos tecnológicos en las escuelas, pocas horas de clases teórico-prácticas y una gran cantidad de empíricos en el mercado laboral, son problemas que afrontan los empresarios al contratar mano de obra técnica.

“Muchas escuelas no van a la vanguardia de los avances tecnológicos”, afirma el gerente de Posventa del Grupo Q, José Robinson Jirón, al señalar una de las debilidades que tienen los centros de capacitación.

En el área de talleres de esta empresa que vende automóviles, el 80% de los trabajadores son técnicos, con más de una década de experiencia. Los que aplican a una vacante deben realizar un examen de admisión “en la parte técnica y en el área de recursos humanos”, como parte de los procesos de selección, señaló Robinson Jirón.

El jefe de taller de este grupo empresarial, Rubén Mena, manifestó que otra debilidad es que las escuelas segmentaron algunas carreras relacionadas a la mecánica, lo que contraviene con el interés de las empresas que buscan un trabajador que posea conocimientos integrales en diesel, dirección, frenos, gasolina, electrónica y otros aspectos.

“El Intecna (Instituto Tecnológico) en ese aspecto antes estaba bien estructurado, pero desde que dividió la carrera los técnicos vienen con más debilidades. Otra debilidad también es la falta de la teoría, y estando acá les abrimos los manuales para que puedan estudiar las marcas que distribuimos”, explicó Mena.

La empresa constructora D´Guerrero Ingenieros, que está a cargo de la construcción del nuevo edificio de cinco plantas de la Universidad de Ingeniería, UNI, ha contratado maestros de obra, albañiles, carpinteros, armadores y soldadores formados a base de experiencia.

El ingeniero residente del proyecto Edificio UNI, José Guerrero, señala que la mayoría de los albañiles que trabajan en la obra se han formado en el campo, es decir de forma “empírica”, porque los técnicos egresados de las escuelas salen con “mucha debilidad”.

“El campo es lo que les da la práctica. (Los egresados) no tienen experiencia en el trabajo y más bien hay que enseñarles, vienen con la teoría. Yo he tenido la oportunidad de evaluar gente que viene del Cecna y del Intecna, por ejemplo, y como que les dan poco tiempo de clases”, apunta Guerrero.

La situación es similar en el Ingenio San Antonio, ISA, ubicado en el Occidente del país. Aquí la fuerza laboral tecnificada que llega de las escuelas tecnológicas no tiene la suficiente experiencia; y por eso, esta fábrica azucarera ha sido un “centro de aprendizaje”, señala un informe de la empresa.

Al año, el ISA puede solicitar 1,056 personas en promedio, entre técnicos básicos, medios y superiores. “En los últimos años las empresas han venido aumentando su demanda, lo que ha creado un incremento en el pago de técnicos experimentados fomentando la rotación de personal de una compañía a otra”, informó este ingenio azucarero.

En el barrio Augusto César Sandino, la empresa Nap Ingenieros ejecuta un proyecto de agua potable y alcantarillado sanitario y contrató a unos 20 obreros, entre ellos maestros de obra tipo A, con una vasta experiencia.

“Es gente de trayectoria que ha trabajado en otros proyectos. La compañía está abierta a darle oportunidad a personas que puedan desempeñarse y que están saliendo de carreras técnicas”, señaló Miguel Rosales, supervisor del proyecto.

Demanda versus oferta
 La gerente de Recursos Humanos del Ingenio Monte Rosa, María Alejandra Zurita, señaló que la demanda de técnicos es bastante estable, aunque anualmente puede aumentar en dependencia del crecimiento de la zafra azucarera.

Monte Rosa, con el apoyo de la Fundación Pantaleón implementó una escuela de bachillerato técnico con el propósito de “cubrir algunos puestos críticos”, para los que no hay mano de obra disponible en el mercado laboral, señaló Zurita.

“Por ejemplo, un operador de ‘tachos’, que son los evaporizadores de los turbos de las fábricas”, explicó Zurita. La escuela del Monte Rosa cuenta con el aval del Instituto Nacional Tecnológico, Inatec, que aprobó el pensum académico que presentaron los maestros.

En Managua, la empresa Durman, dedicada a la comercialización de tuberías de PVC, demandó el año pasado 15 técnicos, entre electricistas, fontaneros, torneros, soldadores y ebanistas. Solo lograron contratar a cinco, pero es mano de obra empírica que no cuenta con certificaciones o diploma que los acredite.

“La demanda es constante, pero al final es mejor formarlo internamente para quedarse con ellos por buen rato. La gran fortaleza es la experiencia, la debilidad es que no cuentan con las debidas capacitaciones para realizar un trabajo más técnico, para poder preparar informe y/o ofertas técnicas”, puntualizó un trabajador de la empresa.

En Coca Cola FEMSA de Centroamérica, la rotación de personal técnico en los últimos tres años ha sido muy baja, incluso la de técnicos que en ocasiones se contratan respondiendo solamente a las “necesidades inmediatas del negocio en Nicaragua”, respondió la gerente de Asuntos Corporativos, Melissa Delgado Barboza.

Cuando requieren contratar mano de obra técnica, la primera opción es buscar un candidato a lo interno de la empresa para fomentar el crecimiento profesional del personal, de lo contrario el segundo paso es reclutar jóvenes estudiantes o egresados de las carreras de Ingeniería Industrial, electromecánica o tecnologías de alimentos.

En ocasiones, responden los empresarios, hay “escasez” de mano de obra.
“Hay su tiempo de escasez, cuando hay bastantes proyectos ellos buscan irse a otra empresa. Ahorita lo que hemos demandado ha venido, la gente que hemos necesitado”, agregó Guerrero.

Rodrigo Lacayo, arquitecto encargado de la obra del nuevo edificio del Poder Judicial, señaló que exigen a la empresa contratista, en este caso el consorcio FFC-MSG, mucha calidad en la mano de obra.

“Esta es gente calificada, entre ese personal hay muchos que vienen de los institutos de capacitación técnicos de Nicaragua. Nosotros no ahondamos tanto dónde es que estudió, pero una persona que dice que está capacitado para una formaleta tuvo que tener una formación técnica”, explicó Lacayo. 

En un año al mundo laboral
El coordinador de Estudios y Desempeño del Instituto Técnico Don Bosco, de Managua,  Joaquín Vásquez, afirma que las carreras con más demanda son las que tienen que ver con Informática,  Computación, Mecánica Automotriz e Industrial.  “En Don Bosco todos los cupos están llenos en esas carreras, aunque  las  de Panadería y Belleza también tienen una buena demanda”, remarca.

Otras, como la Carpintería, tienen menos demanda. “Ahora estamos ofreciendo un paquete de soldadura y carpintería, para que el muchacho que sepa hacer un mueble pueda también trabajar el metal”, explica Vásquez.

La demanda anual del centro es de 500 alumnos en dos turnos, y este marzo pasado graduaron a 360 estudiantes de todas las carreras.
“Nuestras estadísticas nos indican que el 70% de los estudiantes de carreras técnicas logran encontrar trabajo en menos de un año”, asegura el profesor de Mecánica Automotriz del Centro de Capacitación Nicaragüense Alemán, Cecna, Armando Hernández.

La Computación también figura entre las preferidas. Eso se debe, de acuerdo con Hernández, a que los estudiantes piensan que “es más sabroso ir a sentarse a una oficina con aire acondicionado”.

En Granada, el Instituto Tecnológico  Nacional, Intecna, ofrece trece carreras técnicas en los niveles de Bachiller Técnico, Técnico Medio y Técnico Superior.

Al igual que en Don Bosco y el Cecna, en el Intecna la carrera de Mecánica Automotriz es la que destaca en demanda. Le siguen Electromecánica, Electrónica Industrial, Química Industrial y Guía Turístico Bilingüe.

Sin embargo, el subdirector del Intecna, Francisco Hernández Mendoza, afirma que el mercado está demandando profesionales con  doble preparación, según un sondeo que realizaron.Los requieren con dos carreras, “que sean multifuncionales”, enfatiza. El subdirector  comenta que las empresas plantean que requieren personas para mantenimiento eléctrico, pero al mismo tiempo con conocimientos de mecánica.

“Por eso nosotros analizamos la situación y decidimos unir la carrera de Mecánica Industrial con Electricidad. Así nace la carrera de Electromecánica, que la estamos ofreciendo en los niveles de Bachiller Técnico y Técnico Superior”, expresa.

Para Hernández Mendoza, esa es la tendencia en las carreras técnicas. “Quizás se deba al interés de las empresas de querer reducir los gastos y con una misma persona atender varios aspectos”, comenta.

El sondeo también arrojó que quieren constructores que sepan diseñar. “Pero nosotros todavía no hemos hecho esa fusión entre Arquitectura y Construcción Civil, porque creemos que son dos aspectos complejos que deben verse por separado”, enfatiza. Las empresas de Granada solicitan profesionales de Mantenimiento Industrial, Electromecánica; y los hoteles buscan Guías Turísticos Bilingüe.

Propuesta del Cosep
 El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri, dijo que “desde que existe Inatec siempre ha sido una política de los diferentes gobiernos devolver solo una parte  del 2% a las empresas, destinado a capacitaciones (del personal) y no integralmente”.

“Inatec decide, en este momento, dónde enfocar y utilizar esos recursos, y lo que estamos queriendo es hacer un planteamiento donde se tomen en cuenta estudios (sobre la demanda de carreras técnicas)  y se dirijan las carreras  a esos sectores”, añadió.

Aguerri afirmó que Inatec está priorizando carreras en el área agrícola y mecánica. “Pero estamos hablando de que hay subsectores que tienen una demanda y que hay que crear esa oferta, estamos hablando de cuero-calzado y de la misma manufactura que se ha convertido en una oportunidad alterna para Nicaragua”, dijo.

EL NUEVO DIARIO intentó conocer la posición del Inatec, pero no se logró hablar con sus funcionarios.

El presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Conimipyme, Gilberto Alcócer, coincide con Aguerri en que no hay correspondencia entre la demanda de profesionales del sector empresarial y la oferta académica actual.

“Hay un gran vacío en ese sentido. Entonces lo que estamos haciendo como Conimipyme es la de establecer acuerdos, por nuestro lado, para empujar las áreas técnicas que se ajustan a nuestras demandas especialmente en sectores de lácteos, madera-mueble, cuero-calzado, artesanía, turismo, agro, textil-vestuario y los servicios de desarrollo empresarial”, afirma.

Necesidad de trabajo
Randall Salinas estudia la carrera técnica de Mecánica Industrial en el Instituto Técnico Don Bosco, en Managua. El chavalo comenta que se  decidió por el nivel técnico  porque sale menos caro y su sueño es trabajar cuanto antes. “La situación económica está bastante difícil y mis padres no pueden costearme una universidad. Además, quiero encontrar un trabajo rápidamente”, agrega.

José Antonio Palacios es otro estudiante que optó por una carrera técnica por la misma razón: lo económico.

“Estoy estudiando soldadura (en Don Bosco),  pienso que es más fácil encontrar trabajo y dentro de muy poco tiempo puedo empezar a ayudar a mi familia”, recalca. Miurel Morales estudia Computación en el Colegio Independencia, en Managua, y lo hace también  con la esperanza de poder encontrar, lo más pronto posible, un trabajo que le permita ayudar a su familia y poder seguir sus estudios en la universidad.

“Quiero estudiar Relaciones Internacionales, pero como soy de escasos recursos voy a trabajar primero para poder pagarme los estudios”, apunta la joven.