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Los habitantes de varias comunidades del Norte, Sur y Occidente del país ya no se lo dejan todo al destino.  

Desde 2005 decidieron apostarle al turismo  rural comunitario y desde entonces la vida  tiene mejor cara.

De acuerdo con sus impulsores, hoy día un turista gasta en las iniciativas, en promedio, entre 35 y 45 dólares en una noche y un día, cuando en 2010 ese gasto oscilaba entre 15 y 25 dólares, pero  sin pernoctar.

“Aunque el ingreso promedio aun no supera  los 50 dólares por día, creemos que este es un ingreso adicional a la economía campesina, y su impacto va más allá: (porque hablamos de) la revalorización del individuo, del campesino, quien pasa a ser un sujeto activo de la actividad turística”, explica a EL NUEVO DIARIO el presidente de la Red Nicaragüense de Turismo Rural Comunitario, Renitural,  Harold Ramos.

A lo anterior,  agrega el hecho de que se ha aumentado en los últimos años la conciencia ambiental en las zonas, pues ya los comunitarios están protegiendo más la naturaleza.

“Lo miramos en la reforestación y en las técnicas sostenibles que aplican en la producción, como las orgánicas”, refiere Ramos. Aparte de eso, las mujeres y los jóvenes, en esas iniciativas, tienen más cancha.

“Participan más. Vemos, por otro lado, que se han mejorado los índices de educación y (claro) de ocupación, se ha reducido la migración”, sostiene.  

Nacionales a la cabeza
Los sitios que más visitas reportan, según Renitural, son Campamento Ecológico Campusano, en Occidente. Así como la   Cooperativa Pilas El Hoyo, que oferta  Snowboarding, es decir deslizamiento sobre la arena en el Cerro Negro.

Finca Miraflor, Tisey, La Garnacha y Beneficio Prodecoop, en Estelí, al  Norte de Nicaragua, se suman a la lista. Estos gustan  por el senderismo, tour de cabalgatas y de café que ofrecen.

A lo que se añaden las comunidades indígenas de Nindirí y Finca Magdalena, situadas en Masaya y Ometepe, respectivamente, entre otros.

Los visitantes que predominan en  las zonas descritas son nacionales. “Son grupos familiares que quieren que sus hijos interactúen con la naturaleza, que conozcan su país. Otro grupo son los centroamericanos como ticos, guatemaltecos y salvadoreños”, precisa Ramos.

Aunque asoman norteamericanos y europeos. Los primeros motivados por la aventura, y los segundos por el turismo vivencial, debido a que en sus países el vínculo familiar se ha perdido, según  expone el presidente de Renitural.

Ramos cree que como va la tendencia, en tres años el turismo rural comunitario  liderará la economía nacional, “porque cumple con los criterios de sustentabilidad en lo social, económico y ambiental”, apunta.

Tienen asistencia
Las iniciativas campesinas, vinculadas al turismo, son apoyadas por la Red Nicaragüense de Turismo Rural Comunitario, Renitural; RE. TE; Cooperación Italiana; Organización Mundial del Turismo, OMT; y por el Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur.