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El precio internacional del petróleo registró ayer su valor más bajo en los últimos cinco meses, al cotizarse a 94.78 dólares por barril en medio de la incertidumbre política en Grecia y los temores sobre una cada vez más evidente desaceleración de la economía china.

El llamado “oro negro”, de referencia en Estados Unidos, acumula desde que comenzó el mes de mayo una fuerte caída del 10.71%, cuando el barril de Texas estaba a 106.16 dólares, una prolongada racha bajista interrumpida solo el pasado jueves.

El temor a una eventual salida de Grecia de la zona euro y la ralentización de la economía china, el mayor consumidor energético del mundo junto a Estados Unidos, fueron dos de los factores que más influyeron, ayer, durante la negociación del precio del crudo de Texas.

Al respecto el Gerente País de AEI Energy, César Zamora, auguró que el precio internacional del petróleo podría llegar hasta los US$80 por barril, pero indicó que no necesariamente esto se traduce en una reducción en el costo de la energía que pagan los nicaragüenses.

“El sector (en todo caso) estaría valorando la necesidad de que el país comience a pagar el subsidio actual de la factura energética. Estaremos valorando esa posibilidad”, recalcó el empresario.

A juicio de economistas nacionales la racha del crudo preocupa en el sentido de que hay un riesgo a mediano y largo plazo con la desaceleración de las economías mundiales, que podrían estar disminuyendo el consumo de productos agrícolas exportables que se producen en el país.

Crecimiento económico podría ser menor

El economista Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, mencionó que el alivio del crudo podría ser pasajero considerando que el panorama para la recuperación de las economías de países como China, Europa y los Estados Unidos no son muy optimistas.

“El efecto la caída de los precios del petróleo a nivel internacional indican que la tendencia para los precios de los productores exportables es hacia abajo y este es un escenario preocupante”, alertó Arana, quién explicó que aún es muy temprano para valorar el daño que tendría el fenómeno para la economía nacional, que según las autoridades del BCN, proyecta un crecimiento estable del 4% para los próximos años.

Por su parte, el también experto en temas económicos, René Vallecillo, sostuvo que se podría esperar una reducción en los costos de producción y distribución de la energía que lógicamente tendría que ser trasladado a la oferta de bienes y servicios.

Sin embargo, advirtió que esa mejoría podría quedarse en los márgenes de ganancias de las empresas, distribuidoras y comercializadoras de los servicios y productos que consume la población.

Vallecillo, incluso, estimó que a como van las cosas el crecimiento económico del país podría oscilar entre el 3 y 3.5% al término de 2012.