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Los distintos fenómenos que han afectado a Nicaragua en los últimos años tienen un tremendo impacto que sostiene o puede profundizar la desaceleración que ha mantenido la economía nacional desde hace unos tres años, pero si no hay medidas de reactivación, el país podría entrar en una situación de estancamiento y de recesión después, destaca el economista René Vallecillo Quiroz.

Vallecillo Quiroz, quien es un experto fiscal, al analizar el entorno del país alertó sobre el tipo de medidas a tomar para reactivarla, señalando que si bien se requieren paliativos para el corto plazo, destacó que se deben tomar acciones a mediano y largo plazo para elevar la eficiencia de la economía y que el producto del país crezca.

El economista alertó a tener mucho cuidado con la toma de medidas de emergencia, como en el presente caso en que la importación de granos básicos debe ser paliativa y de forma temporal, pero no permanente, porque sino se llevaría a la quiebra a miles de productores.

Esa disposición de importación de alimentos no es sostenible en el tiempo, porque la medicina puede ser más cara que la enfermedad, al afectar posiblemente la producción nacional si en forma masiva se dejan entrar granos básicos sin tomar en cuenta la capacidad nacional para abastecer el mercado interno.

“Cuando una economía se está desacelerando se comienzan a cerrar negocios, los que se mantienen tienen una actividad menor a la que normalmente sostenían”, señala el economista, para quien Nicaragua no ha entrado aún a una recesión, pero su actividad económica está cada día más lenta.

Baja ritmo de crecimiento del PIB

En ese sentido para el analista económico el país puede, por diversas causas, estar acercándose a una situación de estancamiento de su economía, tomando en cuenta que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua está bajando su ritmo de crecimiento, al punto que este año podría finalizar entre 2.5 y tres por ciento.

A nivel oficial, el Banco Central considera que el crecimiento del PIB estará entre 3.5 y 3.7 por ciento, sin embargo parte importante de los economistas del país sitúan la tasa de evolución de la creación de productos de la economía cuando mucho en 3.2 por ciento.

De hecho, el crecimiento del Producto Interno Bruto de la economía se encuentra apenas por encima del crecimiento vegetativo de la población que asciende aproximadamente al 2.7 por ciento anual, o del de la población económicamente activa que anualmente lanza en pos del mercado del trabajo a unos 90 mil jóvenes de ambos sexos.

Afirma René Vallecillo que existe un crecimiento nominal del producto de la economía a lo largo del año, pero si ese incremento es alcanzado por la tasa de aumento anual de la población, entonces el país estará realmente en problemas y cualitativamente estaríamos retrocediendo y volviéndonos más pobres.

“De hecho ya nos estamos volviendo más pobres y aún con crecimiento económico, tomando en cuenta que de los 90 mil jóvenes que entran cada año a ofertar su fuerza de trabajo al mercado laboral, sólo obtienen algún empleo directo unos 30 mil, lo que quiere decir que la tasa de desempleo aumenta cada año en unos 60 mil personas.

Sugiere medidas de reactivación

En ese sentido aseguró que la oferta de empleos formales comienza a decrecer, pero el mayor problema es que la capacidad de absorción del mercado informal se agote y a todas luces está comenzando a agotarse, porque los mercados se encuentran saturados. Es decir que el pulmón de la economía local está llegando a su límite en cuanto a posibilidad de absorver a los que buscan empleos, en tanto que van aumentando los que piden en la calle.

Vallecillo manifiesta que el gobierno podría tomar tres medidas claves para levantar el crecimiento de la economía nacional. La primera de estas disposiciones es la de renegociar la deuda interna, liberando de tal manera recursos para crear empleo elevando el nivel de inversión pública.

Una segunda medida es impulsar una reforma tributaria para con ella conseguir entre mil 500 a dos mil millones de córdobas que fortalezcan el presupuesto y en ese sentido fortalecer los presupuestos sociales, y la tercera opción tiene que ver con los recursos petroleros originados en el acuerdo con Venezuela para que apoyen las demandas sociales y las necesidades de infraestructura, especialmente en proyectos de generación eléctrica con recursos renovables.

Vallecillo sostiene que tomando medidas como las que propone se ayudaría a reducir la desaceleración de la economía, al tiempo que ayudaría a cambiar la matriz energética, de la cual depende actualmente el país en más de un 80 por ciento, por lo cual la nación es sumamente sensible a los shock petroleros.