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Recientemente, una empresa muy importante estaba casi paralizada porque estaban haciendo la preparación para la auditoría de los sistemas de Gestión de Seguridad.

Fue sorprendente el hecho de que la mayoría de los sistemas habían pasado por un largo período de inactividad; poca información documentada, abundantes recomendaciones aún abiertas y poco cumplimiento desde la última auditoría.

Desafortunadamente, esta es una trampa común en todas las ocupaciones humanas, lo correcto siempre toma más tiempo y requiere más esfuerzo. Esto para decirlo en forma general, pero específicamente, se debe a una falta de liderazgo enérgico en el cumplimiento de los deberes y a una irresponsabilidad anclada en la confianza de lo incierto.

Significa también la degradación de estos procesos de revisión de sistemas, a una simple labor de relaciones públicas, o de cumplimiento superficial y mínimo con los requerimientos establecidos.

Nada más peligroso que hacer de la labor de Seguridad un concurso de belleza o de promoción de egos. No hay engañados, al final, cada uno se engaña a sí mismo.

El peligro verdadero está en que las tareas y recomendaciones no se cumplen en tiempo y forma, debido a que se tiene un sentido equivocado de prioridades.

Cumplirlas es un proceso

Cumplir con la Seguridad es un proceso necesario para evaluar el desempeño de acuerdo con los procedimientos, medir la profundización de las prácticas operacionales y el auscultar el nivel de conciencia de todo el personal, especialmente la Gerencia.

Ninguna auditoría está exenta de subjetividad y de aceptación de evidencia que podría ocultar información inconsistente o sin rigor en sus alcances, haciéndola pasar como una muestra genuina del cumplimiento con las guías operacionales.

Hasta el auditor más experimentado y acucioso se encuentra a veces en la disyuntiva de aceptar evidencia documental que ha sido preparada sin consistencia y con fallas en el cumplimiento; o rechazarla y desencadenar un proceso en el que muchas veces se involucran hasta las máximas autoridades de la empresa, buscando que no se registre un demérito que pueda afectar el desempeño y la reputación personal.

Las auditorías de Seguridad frecuentemente son conducidas por personal de empresas del mismo grupo, lo cual potencia el hecho que pueda “aplicarse la misma mano” la próxima vez, pero en tu propia planta.

Existe una responsabilidad personal irrenunciable de los auditores, en señalar los puntos cuestionados y explicar las consecuencias en caso de un incidente operacional.

A lo interno de la empresa, es importante que se pueda cambiar la mentalidad de que el cumplimiento con las auditorías no es un evento, sino todo un proceso que debemos realizar todos diariamente, y no un acto anual de crisis que trastorna todas las actividades operativas, porque “nos estamos preparando para la auditoría”.

En un sentido estricto, no debería haber preparación alguna, el solo hecho de decirlo, es sinónimo de que hemos estado actuando en forma negligente.

 

Comentarios al email: noalosaccidentes@gmail.com

Twitter: @carflom

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