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Parte II

A pesar de lo positivo de experiencias como las citadas en la primera parte de este artículo, estas todavía son pocas comparadas con el potencial de negocios en una región que quiere crecer y ser competitiva, aun con los retos sociales y ambientales que se plantean hoy día y que varían entre los países del área.

Creo que hay una gran oportunidad para más negocios de esta naturaleza que sean innovadores, responsables social y ambientalmente, inclusivos y competitivos en la región.

Sin embargo, es ingenuo creer que esto puede lograrse sin solucionar a su vez otros problemas de vieja data relacionados con nuestra democracia, que pasa por la creación y consolidación de instituciones políticas inclusivas que den lugar a instituciones económicas también inclusivas.

No podemos asumir una conducta como si todo estuviera normal, e imaginarse la competitividad en forma aislada de lo que sucede en el contexto competitivo relevante en nuestras sociedades, además de que sería metodológicamente incorrecto hacerlo.

La región en su conjunto tiene altas tasas de informalidad en su economía, mismas que van desde un 45% hasta cerca del 66% dependiendo del país. La situación de la pobreza ha mejorado más por la migración intrarregional, y principalmente debido a la migración extrarregional a los Estados Unidos, y no necesariamente porque las instituciones políticas y económicas propicien una mayor inclusividad y prosperidad de sus ciudadanos.

Todavía persisten lo que Acemoglu y Robinson (Why Nations Fail 2012) llaman instituciones políticas y económicas extractivas que favorecen a una elite (no necesariamente económica sino que también puede ser política) y no a la mayoría de la población.

Tasas de crecimiento económico bajas, falta de opciones para los jóvenes que crean un caldo de cultivo para la criminalidad y migración, son algunas de las consecuencias de lo anterior.

Región menos competitiva

Últimamente la región ha visto perder competitividad comparada con otros países (Informe de Competitividad Global 2011-2012. World Economic Forum). Dentro de una muestra de 142 países, todos los países centroamericanos sin exclusión quedaron ubicados entre las posiciones 105 y 142 en el costo del crimen y la violencia. El clima de inseguridad y la alta tasa de homicidios aumentan el costo de hacer negocios en la región, a la vez que los estados tienen que distraer fondos necesarios en educación, salud e infraestructura para combatir este flagelo.

Según el Banco Mundial, el costo de la inseguridad en Centroamérica representó el 7.7% ($6.5 billones) del PIB de la región en 2006. Debemos reconocer que vivimos en la región con la mayor tasa de criminalidad en el mundo (44 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2011).

El respeto a las leyes y a la Constitución Política, la rendición de cuentas de los políticos, el respeto a los derechos de propiedad y a la alternancia en el poder vía voto democrático son algunos de los factores que permiten la inclusividad política que da lugar a su vez la inclusividad económica. Instituciones políticas inclusivas (con representatividad efectiva de la mayoría) dan origen a instituciones económicas inclusivas en donde florece la innovación y se da espacio a lo que el gran economista Austriaco Joseph Schumpeter llamó “destrucción creativa” donde las nuevas tecnologías desplazan vía innovación a las viejas que van quedando obsoletas.

Muchas veces grupos económicos atrincherados en las viejas tecnologías o que no quieren perder sus privilegios políticos obstruyen el cambio.

No sorprende lo que el periodista del Miami Herald, Andrés Oppenheimer, citando cifras de la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos reveló recientemente: “Los países asiáticos aumentaron el número de patentes registradas en un 73% en los últimos 10 años, mientras los países latinoamericanos aumentaron sus registros de patentes tan solo en un 34%”.

Oppenheimer califica de “abismo escalofriante” la diferencia de lo que registraron en 2011 los países asiáticos y los latinoamericanos: 76 mil patentes en Asia comparadas con 500 en América Latina. Solo Corea del Sur registró en 2011 ni más ni menos que 13 mil patentes.

Según Acemoglu y Robinson, cuando de crecimiento económico se trata, el papel de las instituciones es determinante. Ellas son lo que son porque existen actores políticos en cualquier sociedad que tienen intereses en que estas se mantengan sin cambio en un mundo en donde lo único que es constante es precisamente el cambio.

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