•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La cultura, como el conjunto de valores, creencias y patrones de conducta compartidos, constituye la identidad de una organización, y por lo tanto, podría contribuir al éxito o fracaso de la misma.

Este tema frecuentemente descuidado, debería formar parte del quehacer de un gerente, contestando y actuando sobre la respuesta a dos preguntas: ¿Qué debe hacer esta empresa para crear una cultura que la beneficie? Y si la empresa ya tiene una cultura que proporciona una palanca para los beneficios ¿Qué hacer para reforzarla?

Contestar y actuar a partir de las respuestas es crucial para el gerente. En efecto, una cantidad apreciable de los elementos de la cultura de una organización pasan desapercibidos, no salen a la luz, pero es la que los gobierna.

El lado conocido de las organizaciones

Regularmente conocemos a las organizaciones a través de su estructura formal expresada en forma de un organigrama, el cual tiene una gran capacidad para responder de manera rápida y visual, al menos cinco preguntas: ¿Cómo están distribuidas las tareas entre distintas personas?; ¿Cuántos y cuáles son los niveles jerárquicos; ¿Cuál es el ámbito de control de cada una de las instancias de supervisión; ¿Cuáles son las líneas formales de comunicación?; ¿Cuáles de las oficinas realizan un papel operativo, cuáles un papel de apoyo administrativo o de otra índole?

En resumen, nos comunican que la empresa se rige con base a un orden establecido con relación a la autoridad, las comunicaciones, la división del trabajo, el ámbito de control, las líneas de supervisión, y probablemente el tipo de negocio en el que se desenvuelve.

Este lado conocido posiblemente nos ayuda a saber entre el 20% y el 30% de la cultura de una empresa, lo cual es útil pero francamente insuficiente para el propósito de convertirla en una poderosa fuente de competitividad.

El lado desconocido de las organizaciones

Otras explicaciones como las que nos provee Henry Mintzberg en su libro Estructura de las Organizaciones nos aproximan de manera más completa al entendimiento de lo que ocurre más allá de las normas y reglas del juego establecidas; nos explica el 70% de la cultura de la empresa y nos ayuda al conocimiento y aprovechamiento de esta para el fortalecimiento de una empresa.

Los gerentes verán bien recompensados sus esfuerzos propiciando estas fuerzas, que son los pilares de una cultura ganadora, a saber: El Liderazgo, como la capacidad de un individuo para hacer que las voluntades de otros individuos se muevan en una dirección determinada, mutuamente beneficiosa.

La Diferenciación es la fuerza que facilita la división o distribución del trabajo en forma profesional y equitativa. La Normalización es la fuerza que facilita la incorporación de metodologías e instrumentos de simplificación y estandarización de los procesos.

La Profesionalización es la disposición activa de cada individuo para aprender y desarrollar sus capacidades personales para un trabajo de primera calidad.

El Apoyo es la disposición de cada individuo para que otros se sientan respaldados en sus objetivos y tareas.

*Profesor del Incae Business School