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María Vallecillo tiene 50 años, es socia de la Cooperativa Construyendo el Futuro de Villa El Carmen R.L., y se dedica a la crianza de aves y de ganado. Ella está incorporada al proyecto Asociatividad Solidaria, impulsado por el Instituto de Acción Social Juan XXIII de la Universidad Centroamericana, UCA, con el propósito de promover la organización entre productoras y productores y así contribuir a mejorar su calidad de vida.

“Actualmente tengo siete cabezas de ganado y una yunta de bueyes, pero mi intención es aumentarlo por medio de una solicitud de préstamo a la cooperativa, porque este es un sueño que siempre he querido realizar”, dijo Vallecillo.

Actualmente vende en su comunidad leche, crema, cuajadas y huevos. Sin embargo, cuando aumente la producción en su finca, ella se plantea comercializar sus productos en otras ciudades.

Al inicio, Vallecillo enfrentó el machismo. “Fue difícil integrarme, porque mi esposo se molestaba mucho. Hoy él ha cambiado de actitud y comprendió que yo tengo derecho --al igual que él-- a organizarme. Me sentía débil, pero ahora estoy dispuesta a llegar hasta el final. Ser socia de esta cooperativa es una buena oportunidad para salir adelante”.

Con la capacitación y la asistencia técnica que ha recibido durante el proyecto, María Vallecillo ha mejorado la crianza de sus animales y la comercialización de sus productos. “Antes hacía los corrales de los animales en cualquier lugar, no les proporcionaba vitaminas ni vacunas, ahora, en cambio, aplico todos los conocimientos que he aprendido en los talleres para evitar que se enfermen”.

Situación similar sufrió Jeimy Leiva Quintana, socia de Coofemar R.L., del municipio de Tipitapa, cuando decidió ser socia de la cooperativa. Ella tiene un pequeño negocio de panadería y otro de comida para contribuir con los gastos del hogar.

“Es la primera vez que soy socia de una cooperativa, el proyecto que ejecuta Juan XXIII ha sido de gran ayuda para nosotras. En mi caso, fortalecería los dos negocios que tengo para obtener mayores ingresos económicos”.

En poco tiempo, ella llegó a ocupar un cargo de responsabilidad en la Junta de Vigilancia de la cooperativa. Junto al resto de socios y de socias, se reúnen para evaluar las posibles amenazas y debilidades que pueda enfrentar la organización.

Su vida, como la de María Vallecillo, son ejemplos del esfuerzo que muchas mujeres deben hacer para salir adelante como empresarias de su propio negocio, como miembros de la directiva en la cooperativa, así como en el rol de madres y de esposas, atendiendo las tareas que tradicionalmente les ha tocado realizar en su hogar.

“Como socia, he sentido que este proyecto viene a beneficiarnos, y las mujeres somos parte de la toma de decisiones sobre las actividades de la organización. Antes las cooperativas solo eran integradas por hombres, pero nosotras las mujeres tenemos derecho a trabajar para nosotras y nuestros hijos”, afirmó Leiva Quintana.

Consuelo Balmaceda Zamora tiene 40 años y es la presidenta de la Cooperativa Construyendo el Futuro de Villa El Carmen R.L. Estudió la carrera de Administración de Empresas y posee una granja de pollos de engorde.

“Es un negocio familiar que iniciamos hace 11 años. Empezamos con 100 pollos y ahora tenemos 3,000, pero lo más importante es que he visto cómo ha crecido el negocio a través del tiempo”, comentó. Las aves de corral son traídas desde Costa Rica por medio de una asociación de pequeños y medianos productores. Así inicia el proceso de engorde que dura siete semanas, y luego se comercializa la carne entre las pulperías de la comunidad. En un futuro planea ofrecer sus productos en los mercados de la capital, pero ella necesita financiamiento para ejecutarlo, razón por la cual decidió integrarse a la cooperativa.

Orígenes del proyecto

El proyecto Asociatividad Solidaria, impulsado por el Instituto de Acción Social Juan XXIII de la Universidad Centroamericana, UCA, inició en marzo de 2011 y concluirá en 2013. Trabaja con fondos aportados por la Agencia Católica para el Desarrollo, Cafod, y el Fondo de Ayuda Internacional Escocesa, Sciaf, por un monto total de US$ 429,788.04.

El proyecto favorece a 145 asociados. Las socias y socios de las cooperativas Sol de Libertad, Comusol R.L., de Ciudad Darío, y Construyendo el Futuro, de Villa El Carmen R.L., se dedican a la crianza de cerdos, aves, ganado, y al cultivo de hortalizas, mientras que los de Coofemar R.L., de Tipitapa, tienen pequeños negocios urbanos de comiderías, panaderías y pulperías.

Ana María Gutiérrez, coordinadora del proyecto, explicó que para promover la asociación se ejecutó previamente un diagnóstico socioeconómico y productivo con el apoyo de la Universidad Centroamericana, UCA, y de la Universidad Nacional Agraria, UNA, para conocer las necesidades e intereses de los beneficiarios del proyecto.

Las tres cooperativas están inscritas legalmente en La Gaceta, y poseen el número RUC otorgado por la Dirección General de Ingresos, DGI.

Hoy, las cooperativas brindan a los socios el servicio de capacitación y de asistencia técnica. Los asociados y asociadas están aprendiendo a elaborar planes de negocios, que son una herramienta que Jeimy Leiva ha utilizado para controlar sus gastos e ingresos. “Con los conocimientos que he adquirido en estas capacitaciones, ahora llevo control de las ganancias y de los gastos, porque mi objetivo es invertir más para aumentar la producción.” El Instituto de Acción Social Juan XXIII ha contado con el apoyo del Instituto Nicaragüense de Fomento Cooperativo, Infocoop, durante el proceso de capacitación para la constitución jurídica de las cooperativas, y con Nitlapan-UCA, para la facilitación de los talleres de capacitación técnica.

“Juan XXIII se coordinó con nosotros para impartir capacitaciones a los socios de las cooperativas en temas financieros, de cómo realizar planes de negocios en el rubro de trabajo en función de los ingresos y egresos”, dijo Manuel Jarquín, Oficial de Programas de esta institución.

Mujeres representan el 87% de los socios

La presidenta de la cooperativa de Villa El Carmen, Consuelo Balmaceda, aseguró que las mujeres se sienten entusiasmadas con el proyecto, porque les brinda la oportunidad de ser pequeñas empresarias, con el fin de mejorar sus expectativas y calidad de vida.

“La participación de la mujer ha sido mayoritaria en el número de asociadas y en los cargos de tomas de decisiones.

No obstante, hace falta que ellas se empoderen, ya que por los años de discriminación, hasta ahora la mujer se enfrenta al ámbito social, demostrando que tienen derechos al igual que los hombres”, expresó Ana María Gutiérrez, coordinadora de Asociatividad Solidaria.

“A nosotros nos complace que el Juan XXIII brinde a estas mujeres una oportunidad de crecer, de formarse y generar un patrimonio propio”, aseguró Edwin Novoa Martínez, Director del Instituto Juan XXIII.

Olga Emperatriz Cubas, socia de Comusol R.L. valoró de “herramienta de cambio” en la sociedad nicaragüense, el trabajo de la mujer. “Es importante que las mujeres tengamos espacio para opinar y ser parte de las actividades que se ejecutan en la comunidad”.

Resultados y avances

Novoa, Director del Instituto Juan XXIII, señaló que pretenden que estas cooperativas brinden servicios a los socios a bajo costo, entre ellos, venta de insumos, servicios de crédito y de gestión ante otras instituciones públicas o privadas para el desarrollo de proyectos que beneficien a sus socios y comunidades.

Por su parte, Gutiérrez destacó los avances. “El proyecto ha tenido resultados positivos, dado que hemos logrado avances sustanciales, en cómo constituir las cooperativas, capacitar a los socios, establecer alianzas con el Infocoop, y, lo más importante, que los beneficiarios estén animados, activos y participando en el proceso”, comentó.

 

* Colaboración.