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Después de los conflictos armados que sufrió Nicaragua en los años 80, centenares de ciudadanos quedaron sin empleo y sin posibilidades de establecer sus propios negocios, así lo recuerda María Benita Roque, cuya única alternativa de mejorar económicamente, en ese entonces, fue a través de créditos.

Recurrió a una Organización No Gubernamental, ONG, que “daba financiamiento a las mujeres sin hipotecar nada, solo con su palabra… me parecía broma”, contó Roque. “Nadie da nada de gratis”, subrayó.

Aunque Benita Roque no lo creyera, en 1997, en Pro Mujer, de León le prestaron 500 córdobas con los que comenzó a vender productos por catálogos; posteriormente vendió ropa usada, y ahora --aparte de tener acceso a crédito de 60,000 córdobas -- tiene dos establecimientos de venta y reparación de celulares.

Por otro lado, Lidia Valverde, de humilde proceder, ha logrado tener cinco vacas y un porcino, incluyendo la mejora de su puesto de venta de bebidas gaseosas, gracias al crédito con cuotas factibles de pago.

Valverde vive sola con sus nietos en una finca en los alrededores de León; sin embargo, es el pilar financiero de su casa, después de que su esposo falleciera hace dos años. “Sin esta ayuda de Pro Mujer no hubiera podido salir adelante”, dijo agradecida.

Estas dos mujeres se convirtieron en ejemplo de lucha para su familia y ofrecieron un futuro diferente a sus hijos, después de no tener ningún tipo de negocio para el sustento familiar. “Mis hijos trabajan conmigo en mis negocios, gracias a Dios no andan pidiendo trabajo ni son desempleados”, afirmó Roque.

Historias como estas se van encontrando en departamentos como León, Masaya, Matagalpa, Granada y Chinandega, donde Pro Mujer tiene presencia.

Ayuda financiera, capacitación y educación

Aparte de crédito “también se les enseña que tienen que invertir en su salud”, manifestó la gerente general de Pro Mujer-Nicaragua, Gloria Ruiz. Eso lo sabe mejor que nadie Lidia Valverde, que sufrió cáncer de mama y gracias a las insistentes capacitaciones de esta ONG se realizó los exámenes correspondientes cuando el tumor maligno que tenía en su seno izquierdo aún era operable.

En ese sentido, Pro Mujer ha establecido en cada ciudad donde tiene presencia un hospital para sus clientes, donde pueden realizarse exámenes rápidos y otros servicios de salud cuyo valor ya va incluido en sus cuotas de pago.

“Si son enfermedades mayores se trasladan a otros centros hospitalarios donde las atienden más rápido y con menores costos”, reiteró Ruiz.

Desde 1996 Pro Mujer ayuda a las mujeres excluidas no solo económicamente, sino en salud, educación y capacitaciones, bajo la metodología de Banca Comunal, la cual consiste en organizar como mínimo a 15 mujeres de una comunidad con negocios sostenibles para otorgarles asistencia financiera.

“Cada14 días que ellas vienen a pagar se les brinda durante media hora capacitaciones sobre salud o financiera”, explicó Ruiz.

Esto ha ayudado a que en los últimos años esta organización presente un ritmo de crecimiento del 40% anual. Lo que ha incidido para tener una cartera de 11 millones de dólares a junio de este año, precisó Ruiz.

El próximo 30 de julio esta institución financiera cumplirá 16 años de estar en territorio nicaragüense, con un saldo de 41 mil mujeres beneficiadas, cifra que pretenden aumentar a 47 mil mujeres al concluir este año.

Cultura del no pago no existe

La cultura del no pago, desde la óptica de Gloria Ruiz, no existe. Las mujeres han demostrado ser responsables con sus créditos, lo que se refleja en el 0.37% de cartera en riesgo que tiene Pro Mujer. Ruiz especificó que Pro Mujer presta a la mujer en dependencia de su poder adquisitivo y capacidad de pago. “Si se llega dándole a una mujer 50,000 córdobas, es lógico que no te pagará, y no pagará no porque tenga cultura de no pago, sino, porque no tiene dinero para pagar”, valoró Ruiz.

Según la Gerente General de Pro Mujer, otro punto importante es el apoyo de los fondeadores internacionales que han recobrado la confianza en Nicaragua, y cada año están aportando más al país.

Actualmente trabajan con fondeadores de Holanda, Luxemburgo y Estados Unidos. Sin embargo, Ruiz espera que para 2014 logren tener 21.3 millones de dólares en cartera y 82 mil clientas. “En cuanto a nuestra cartera de riesgo nunca hemos cerrado mayor a 0.5%”, apuntó.

A nivel regional

Pro Mujer inició operaciones en 1990 en Bolivia, en manos de su fundadora Lynne Patterson. Vía Skyke, Patterson señaló que la idea de Pro mujer nació “Para que la mujer estuviera más activa en su propio desarrollo”.

Así a través de los años esta idea se propagó por países de la región. A la fecha Pro Mujer está establecida en países como Argentina, Bolivia, México, Nicaragua y Perú.

Patterson manifestó que lo que más le llama la atención de la mujer nicaragüense, es que “es muy diferente a la mujer boliviana; también el ambiente nicaragüense es diferente… la mujer nicaragüense es muy brava, es muy trabajadora y muy expresiva, es mucho más despierta que la mujer boliviana, pero hay aspectos en común como la participación de la mujer”.

Para Patterson, en “Nicaragua el éxito ha sido espectacular”, gracias a que mujeres como Lidia Valverde y Benita Roque, que a pesar de ser mujeres de la tercera edad, han logrado levantarse económicamente y establecer sus propios negocios.