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En estos tiempos de globalización, cobra cada vez más relevancia el tema de la Seguridad Operacional. Algunos piensan que este tópico es privativo de las empresas grandes, lo cual es equivocado, puesto que los efectos adversos que tiene un accidente, -desde el punto de vista de la competitividad-, afectan no solamente a las organizaciones globalizadas, sino también a las medianas, pequeñas, micro y unipersonales.

Dentro de las ventajas que representa gerenciar efectivamente la Seguridad, -entendida esta como la prevención de costos no programados provenientes de accidentes, fallas, omisiones y acciones no planeadas-, se verá que el factor principal que favorece a una empresa que maneja la prevención como un verdadero imperativo de negocio, es el ahorro en gastos y desperdicio de recursos diversos –humanos principalmente-, cuya pérdida puede eventualmente sacarla del mercado, no tanto por el hecho de un solo evento “accidental”, sino porque la normalización de las desviaciones operativas como constante de comportamiento en el personal, son también aplicables como causas raíces a los errores y omisiones que puedan causarse –voluntaria o involuntariamente- en temas como eliminación del desperdicio, rechazos de producción, aprovechamiento del tiempo productivo, disminución de paradas de emergencia, ausencias no planificadas de personal clave, manejo de efectivo o inversiones, ventas perdidas, ventas no reiteradas, errores en atención al cliente, reclamos, eventos negativos para la imagen pública, entre otras.

Estas también son extrapolables a otros tipos de costos ocultos, que debido a la nobleza del producto o servicio que produce la empresa, hacen que a veces no sean percibidos en su justa dimensión, sino que marchan allí, escondidos entre los otros costos y gastos por “ineficiencia operativa general”, y que se disimulan temporalmente en la rentabilidad total del producto, línea de negocio, o bien, en el conjunto de toda la empresa.

Una empresa cuya gerencia piense que la administración de la Seguridad Operacional en forma efectiva cabe solamente en una empresa grande, evidencia no solamente una disfunción organizacional que requiere un análisis profundo desde la perspectiva psicológica, puesto que este mismo trastorno será entonces aplicable como un lastre a las iniciativas de crecimiento y optimización de todos los procesos internos.

La organización que logra el gerenciamiento sostenible de la Seguridad en forma efectiva, -y entre más temprano mejor- puede decir que ha alcanzado un estadio de desempeño al que muy pocas llegan, independientemente de su tamaño, debido a que no es fácil cambiar los hábitos y prácticas cuestionables, y sobre todo, en un país en el cual el medio incide tanto en el desinvolucramiento del individuo en las iniciativas de mejora, -más bien, boicoteándolas o sujetándolas a un intercambio vicioso de favores disfrazados de incentivos- lo cual hace mucho más difícil, pero más meritorio también cuando se llega a articular una cultura que promueva la autoprotección y la de otros como una primera naturaleza en el individuo.

Comentarios: noalosaccidentes@gmail.com twitter: @carflom