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La ley contra la corrupción aprobada en el Parlamento británico en 2010 que pretende castigar cualquier forma de soborno en la que incurran sus conciudadanos, es un excelente modelo de referencia para cualquier país de Centroamérica, ya que ofrece una ventaja competitiva, al reducir los riesgos y las preocupaciones de los inversionistas.

Lo anterior fue confirmado por el abogado y experto, John McKendrik, durante un encuentro con empresarios de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua, Amcham. En esa reunión el británico señaló que la ley entró en vigor el año pasado.

Para un empresario, agregó McKendrik, es más difícil invertir en un país donde no hay “Estado de Derecho”, es decir en un lugar donde se vulneran las leyes. “El inversionistas quiere saber que no está corriendo un riesgo fuerte, quiere saber que el contrato se cumplirá y en cualquier país democrático no podemos permitir que la gente esté por encima de la ley”, manifestó el experto durante su comparecencia ante los miembros de Amcham.

Hay que cuidar la imagen

Para el embajador británico en Nicaragua, Chris Campbell, toda empresa debe cuidar su reputación y evitar incurrir en un acto de soborno para cuidar “su marca internacional”.

“Esta ley está enfocada en el sector privado, tiene implicaciones para compañías (británicas) que están aquí (en Nicaragua), ellos están obligados a estar de acuerdo con esta ley”, manifestó el diplomático.

Entre las implicaciones que señala la ley está el de castigar a cualquier ciudadano británico que cometa actos de corrupción a través del soborno. Al ofrecer, prometer o dar una ventaja comercial o de cualquier otra índole a un funcionario público extranjero se comete un delito, explicaron en el encuentro.

En ese contexto, la sanción en un juicio abreviado es de 12 meses de cárcel y en una acusación, de 10 años. Para el presidente de Amcham, Yalí Molina, retomando esa experiencia considera importante que Nicaragua retome ese ejemplo.

“En Amcham estamos tratando mantenernos alejados de la corrupción, hacemos un gran esfuerzo entre los privados. La gente no viene a invertir y se nos hace difícil si no tenemos un Estado de Derecho que juzgue y resuelva conforme las leyes”, puntualizó.

Durante el encuentro McKendrik recordó que Nicaragua es el tercer país más corrupto de América Latina, solo superado por Paraguay y Venezuela, según un informe publicado el año pasado por la organización alemana Transparencia Internacional, TI.