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Algunas veces surge la inquietud en los miembros de las comisiones mixtas sobre el por qué no se reportan todos los incidentes. Esto tiene varias causas, ya que dependiendo de la percepción que tenga el personal sobre precedentes o prácticas no escritas, es que reportará o no este tipo de situaciones, cuyo valor de aprendizaje es fundamental.

Abordaremos algunas causas, ya que es importante saber cuáles son las fuerzas impulsoras, y también las fuerzas opositoras de reportarlos.

Desconocimiento: Algunas personas no tienen el conocimiento sobre qué es un accidente, esto se debe sobre todo, a una capacitación subestándar en la cual no se ha puesto en conocimiento el tema, los beneficios de un reporte de accidente, -que son primeramente evitar su recurrencia-, y segundo, divulgar las lecciones aprendidas en el resto del personal.

“Papelística”: Esto tiene que ver con la cantidad de documentación y formatos que haya que llenar en la empresa para que pueda ser oficial. Algunas empresas utilizan formatos complejos y abrumadores para reportar situaciones de este tipo, pero que a la larga, más bien desmotivan al personal.

Desconfianza: Pueden existir precedentes de búsqueda de culpables que aun calen hondo dentro de la organización, por lo cual es necesario saber entre el personal si se conocen casos de represalias que se hayan tomado en el pasado, entre otras.

Otros aspectos a considerar

Vergüenza: No obstante, lo positivo que pueda destacarse de hacer el reporte de todos los accidentes, la persona puede percibir que es algo vergonzoso. Vivimos en una sociedad que hace mofa y chacota del error del otro. Esto es algo que tiene que cambiarse positivamente mediante un fuerte trabajo de supervisión y formación gerencial, en destacar las ventajas de aprender de los errores y no hacer burla sobre algo que tiene un valor intrínseco positivo para el colectivo.

Falta de acción organizacional: Algunas veces no se efectúan los reportes de accidentes, debido a que el empleado o empleada piensa que no habrá ninguna acción por parte de la empresa.

Y esto es verdadero, en algunos casos, puesto que no se toma en cuenta el efecto desmotivador de una acción individual que no es atendida.

Sobre todo en el caso de los casi-accidentes, cuyo reporte es meritorio puesto que nos brinda una perspectiva de aprendizaje sin haber habido consecuencias mayores, a pesar de tener las mismas causas raíces que un accidente verdadero.

Si no se responde a esta gran cortesía de la persona –de permitir aprender sobre un casi-accidente- es seguro que nunca más volverá a reportarlo, por eso es importante para la supervisión, -y las gerencias- tomar acciones preventivas y mitigantes ante casi-accidentes reportados.

Una de las formas más efectivas de poder diagnosticar esta situación es mediante las encuestas de percepción, foros de discusión, o bien, conversaciones de uno a uno. Podríamos estar omitiendo acciones preventivas oportunas -que de no tomarse-, pueden desembocar en algo irreversible.

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